Los mercados descuentan nuevo riesgo geopolítico mientras Washington eleva el tono contra Teherán, y los analistas advierten que cortes de suministro podrían impulsar los precios.
Los precios del petróleo subieron el jueves después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera a Irán de que "el tiempo se agota" y afirmara que una "gran flota" se dirigía a la región si Teherán no aceptaba un acuerdo de no proliferación nuclear.
En un mensaje en Truth Social, Trump aseguró que una flota mayor que la enviada a Venezuela estaba lista para "cumplir su misión con rapidez y violencia, si fuera necesario" si Irán se negaba a negociar un acuerdo que garantizara "sin armas nucleares".
El Brent, referencia global, subió en torno a un 2,02%, hasta unos 68,73 dólares (54 euros) por barril, mientras que el crudo estadounidense (WTI) rondaba un alza del 2,15%, en 64,57 dólares por barril.
Trump ya había amenazado con atacar a Irán si el régimen mataba a manifestantes durante el movimiento de protestas que recorre el país. Las estimaciones de fallecidos oscilan entre unos 6.000 y hasta 30.000, según distintos informes.
Interrupciones en el suministro de petróleo
Si Estados Unidos escalara militarmente, podría interrumpir los flujos de petróleo hacia los países que aún comercian con Irán. La economía iraní ya está bajo fuerte presión por las sanciones financieras secundarias de Estados Unidos sobre sus sectores bancario y energético, agravada por la reimposición de las sanciones de 'snapback' del JCPOA.
Estas medidas han limitado gravemente el acceso de Irán al sistema financiero occidental y han restringido su capacidad para comerciar abiertamente. Como consecuencia, las exportaciones iraníes dependen en gran medida de las llamadas 'dark fleets', de los transbordos entre buques y de vías intermedias diseñadas para ocultar el origen de las cargas a lo largo de los principales corredores marítimos.
Aun así, pese a años de sanciones, Irán mantiene acceso a los mercados petroleros, lo que subraya la dificultad de aplicar plenamente restricciones a una materia prima global de alto valor.
"Irán tiene varios mercados para su petróleo pese al régimen de sanciones occidental", afirmó Dmitry Grozubinski, asesor principal en política comercial internacional en Aurora Macro Strategies.
China, en el centro del riesgo de aplicación
China sigue siendo el mayor comprador, y hay informes que apuntan a que el crudo iraní a menudo se reetiqueta como petróleo de origen malasio o del Golfo antes de entrar en el país.
"Las refinerías independientes lo adquieren utilizando buques de la 'dark fleet', con operaciones a través de pequeños bancos privados y en renminbi", señaló Grozubinski. Otros destinos del crudo iraní y sus derivados incluyen Irak, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, lo que complica aún más su control.
"Es extremadamente difícil mantener sanciones exhaustivas sobre el petróleo", dijo Grozubinski, "especialmente cuando exige vigilar operaciones entre Irán y Estados que no comparten plenamente las prioridades occidentales". China importa actualmente entre 1,2 y 1,4 millones de barriles diarios de crudo iraní, lo que equivale a entre el 80 y el 90% del crudo exportado por Irán.
Una escalada de Estados Unidos podría provocar a Pekín
Esa dependencia convierte a Pekín en la variable clave de cualquier escalada. Los analistas señalan que China sería la gran economía más proclive a resistirse al cumplimiento y a contraatacar.
"Pekín ya ha indicado que respondería si Trump sigue adelante", dijo Dan Alamariu, estratega jefe de geopolítica en Alpine Macro, que advierte de un renovado choque comercial entre Estados Unidos y China.
Entre los riesgos que señalan los analistas figura que China vuelva a restringir las exportaciones de tierras raras, una herramienta que ya ha empleado en épocas de tensión comercial, aunque se considera improbable en el corto plazo. "No es el escenario base", dijo Alamariu, "pero no es imposible".