Por qué procesar a Rusia por la guerra de Ucrania podría hacer vulnerable a Occidente

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Por Isabel Marques da Silva
Vladimir Putin
Vladimir Putin   -  Derechos de autor  Mikhail Klimentyev, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP

La UE y Estados Unidos quieren llevar ante la justicia al presidente ruso, Vladimir Putin, acusándole del crimen de agresión en Ucrania, pero la creación de un tribunal especial podría dejar a Occidente potencialmente vulnerable ante casos similares en el futuro.

Occidente sostiene que Putin es el máximo responsable de la ejecución de un acto de agresión grave y a gran escala, utilizando la fuerza militar del Estado contra otro país.

Desde el punto de vista político, el crimen de agresión se considera uno de los crímenes internacionales más graves, ha explicado a Euronews Vaios Koutroulis, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad Libre de Bruselas.

"No hay ningún texto formal que diga que la agresión es más grave que el genocidio o los crímenes de guerra. El sentido de la interpretación política es que como se cometió un crimen de agresión, iniciando una guerra, todos los demás crímenes pueden seguir durante la operación militar. Desde la perspectiva del derecho internacional público no hay jerarquía entre los crímenes", ha apuntado el académico.

Sin embargo, seguir adelante con la creación de un tribunal especial para procesar a Putin y a sus élites políticas y militares podría incitar a Rusia, o a otros países, a montar organismos similares contra gobiernos occidentales.

"Los Estados tienen que ser coherentes. Si creen que no hay inmunidad para los funcionarios del Estado ante un tribunal internacional de ese tipo, entonces deben aceptar que si Rusia crea un tribunal internacional especial -mediante un tratado con aliados o Estados amigos o predispuestos a Rusia-, los funcionarios occidentales tampoco tendrán inmunidad ante ese tribunal. Entonces, ¿están dispuestos los Estados a seguir ese camino?", ha afirmado Vaios Koutroulis.

Rusia se ha convertido en "un paria internacional"

Rusia y algunos de sus aliados podrían calificar las futuras misiones de la OTAN -o, en particular, las misiones dirigidas por Estados Unidos-, de actos de agresión, sobre todo si tuvieran como objetivo países situados dentro de lo que Rusia considera su esfera de influencia.

En las últimas tres décadas, la OTAN ha llevado a cabo varias misiones, concretamente en Bosnia-Herzegovina, el Golfo, Libia e Irak.

Por ahora, Estados Unidos no parece preocupado por una posible reacción legal, argumentando que Rusia ha dañado su reputación en la comunidad internacional, con millones de personas en todo el mundo sufriendo los efectos económicos creados por la invasión.

"Como sabemos, Rusia se ha convertido en un paria internacional. Dado que ha quebrantado la paz y la seguridad internacionales de una forma tan terrible, provocando un aumento de los precios de los alimentos y de la inseguridad alimentaria en todo el mundo, una incipiente crisis energética, toda la desestabilización que ha causado esta guerra", ha declarado a Euronews en una entrevista Beth Van Schaack, embajadora de Estados Unidos para la Justicia Penal Global.

"Así que la capacidad de Rusia para organizar cualquier tipo de proceso creíble contra europeos u otros acusados es realmente cuestionable. El mundo no lo toleraría, no sería un ejercicio creíble ni legítimo", ha añadido.

Los crímenes de guerra no prescriben

La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en la ciudad neerlandesa de La Haya, ya está investigando en Ucrania crímenes que preocupan a la comunidad internacional: genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y crimen de agresión.

Rusia no reconoce la autoridad de la CPI, creada mediante un tratado internacional llamado Estatuto de Roma, y que entró en vigor en 2002. EE.UU. tampoco es uno de los 123 Estados miembros que ratificaron el tratado, pero considera muy importante el papel de la CPI en esta investigación y la está ayudando mediante herramientas diplomáticas y conocimientos jurídicos.

"A corto plazo, se pueden abrir investigaciones, reunir pruebas, preservar los testimonios de los testigos y dictar órdenes de detención", ha declarado Beth Van Schaack.

De hecho, la administración estadounidense concluyó formalmente que Rusia ha cometido "crímenes contra la humanidad", tras un análisis jurídico dirigido por su Departamento de Estado, según anunció el fin de semana la vicepresidenta Kamala Harris durante su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich. El objetivo de Washington es aislar aún más a Putin e impulsar el apoyo para garantizar que él, y su gobierno, rindan cuentas ante los tribunales internacionales.

Putin lleva un cuarto de siglo en el poder, ya sea como primer ministro o como presidente. En 2020, un referéndum confirmó una enmienda constitucional que reajustaba los mandatos presidenciales, permitiéndole presentarse dos veces más y permanecer en el poder hasta 2036.

Pero la inmunidad de Putin no debe ser desmoralizadora, ha señalado la embajadora Beth Van Schaack.

"Mientras Putin permanezca en Rusia gozará de impunidad para todos sus crímenes. No hay ninguna fuerza policial internacional que pueda cruzar una frontera internacional y capturar a un sospechoso. Eso espera algún tipo de transformación política dentro de Rusia".

"Pero como siempre digo, los que estamos en este campo jugamos una partida muy larga y no hay plazo de prescripción para los crímenes de guerra o los crímenes contra la Humanidad", ha añadido.