Para Lituania, país miembro de la OTAN y la UE que limita con el exclave ruso de Kaliningrado y Bielorrusia, la guerra de Ucrania no ha sido un conflicto lejano. Es una advertencia. ¿Cómo se prepara Vilna para una posible guerra con Rusia?
En Vilna, la vida cotidiana sigue como siempre, pero por debajo de esta normalidad, Lituania se centra en reforzar su seguridad en respuesta a la nueva incertidumbre en el orden de seguridad europeo.
Para Lituania, país miembro de la OTAN y de la UE que limita con el exclave ruso de Kaliningrado y con Bielorrusia, la guerra de Ucrania no ha sido un conflicto lejano. Ha sido una advertencia.
Percepción de una amenaza creciente
Lituania percibe una amenaza creciente por parte de Rusia en los próximos tres a cinco años, según el viceministro de Defensa Nacional, Karolis Aleksa. Aleksa cita como factores clave la concentración militar de Rusia, su disposición a utilizar la fuerza y su ambición de remodelar la seguridad europea. Los preparativos de Lituania son una respuesta directa a esta evolución.
"Rusia ha demostrado tanto la voluntad como la disposición a emplear la fuerza militar para perseguir sus objetivos", declaró Aleksa a 'Euronews', señalando a Ucrania como el ejemplo más claro. No se trata sólo de Ucrania. "El régimen ruso empleará la fuerza militar como herramienta para cambiar la arquitectura de seguridad europea".
El resultado de la guerra, ya sea un alto el fuego o un acuerdo de paz, afectará a la postura de Rusia. Aun así, Aleksa afirmó que Vilna espera que Moscú siga reforzando sus fuerzas a lo largo de las fronteras orientales de la OTAN, incluido Kaliningrado. Todos los indicadores muestran un "aumento del conflicto y de la agresión rusa" si la disuasión no es lo suficientemente fuerte, añadió.
Aliados sobre el terreno
La disuasión, según Lituania, comienza con una presencia aliada visible. Desde 2022, la actividad de la OTAN en el país se ha intensificado significativamente, con Estados Unidos y Alemania desempeñando un papel central.
Un hito clave es la decisión de Alemania de desplegar permanentemente una brigada en Lituania en 2027. Aleksa lo describió como "una enorme señal política y militar", que demuestra que la defensa de Lituania es una responsabilidad colectiva de la OTAN, no sólo nacional.
"Se trata de defender desde el primer palmo de nuestro territorio", afirmó. "Realmente tenemos que demostrar colectivamente que esto no es sólo un asunto nacional de cada Estado miembro de la OTAN, sino que es realmente un esfuerzo colectivo".
Las fuerzas alemanas ya están presentes, mientras que Lituania está mejorando rápidamente sus infraestructuras para facilitar las misiones y acoger a toda la brigada. Las tropas estadounidenses también mantienen una presencia constante, y otros aliados, como Países Bajos y Noruega, contribuyen en los dominios terrestre, aéreo y marítimo.
La Defensa aérea desempeña ahora un papel importante. Lituania está construyendo sus propios sistemas, mientras que los aliados de la OTAN rotan por la región báltica unidades de defensa aérea de superficie y aviones de combate. En el mar, la OTAN continúa su misión en el Báltico, complementada por los esfuerzos de la Unión Europea para reforzar la protección de las infraestructuras críticas.
Construir el poder militar nacional
Más allá de la presencia aliada, la principal prioridad de Lituania es un ambicioso aumento de la defensa nacional, que garantice que el país está preparado y es resistente frente a las amenazas actuales.
El Gobierno se ha comprometido a establecer una división nacional plenamente operativa para 2030, capaz de combatir junto a las fuerzas de la OTAN. Aleksa identifica este objetivo como el pilar central de la modernización militar de Lituania.
"Esto significa no sólo brigadas de combate, sino también todas las capacidades de apoyo necesarias para luchar codo con codo con nuestras fuerzas aliadas aquí en Lituania". La logística, la ingeniería, el apoyo médico, el mando y el control son igualmente importantes, explicó.
Para lograrlo, Lituania está invirtiendo miles de millones de euros en equipos modernos. Los principales proyectos de adquisición incluyen tanques, vehículos de combate de infantería como el CV90, sistemas de artillería alemanes y franceses, y artillería de cohetes HIMARS de fabricación estadounidense. El calendario de estas inversiones es muy apretado, lo que obliga a adquirir los equipos, integrarlos y preparar las unidades para el combate antes del final de la década. "No nos limitamos a comprar plataformas", dijo Aleksa. Lituania está construyendo unidades "interoperables, listas para combatir a finales de 2030".
Defensa total y papel de la sociedad
La preparación en Lituania va más allá de lo militar: el concepto de defensa total se centra en reforzar la resistencia y la preparación nacionales en todos los niveles de la sociedad. Un elemento clave es la Unión Lituana de Fusileros, una fuerza de voluntarios parecida a una guardia nacional. Sus miembros han pasado de unos 10.000 en 2021 a más de 18.000 en la actualidad.
"Esto demuestra la energía y el compromiso de nuestra sociedad", dijo Aleksa. "Entendemos que somos una nación pequeña, pero tenemos que tener una industria de defensa resistente y a la altura".
El gasto en Defensa refleja este sentimiento. Este año, Lituania gastará alrededor del 5% de su PIB en defensa. El apoyo público a los aliados y a la inversión militar es alto. Una encuesta del Ministerio de Defensa reveló que casi el 80% de los lituanos apoya el estacionamiento de fuerzas aliadas y de la OTAN en el país.
También se acepta cada vez más que la preparación debe ir más allá de los soldados profesionales. Mientras continúan los debates en torno al futuro del servicio militar obligatorio, incluida la cuestión de si debe ser universal y cómo debe incluirse a las mujeres, Aleksa afirmó que la dirección está clara: "Una parte mucho, mucho mayor de la sociedad entiende que tiene que hacer más".
La educación forma parte de estos esfuerzos. Lituania está ampliando las clases de seguridad nacional y resistencia civil en las escuelas y apoyando iniciativas informales como los centros civiles de entrenamiento de drones. "No se trata de una preparación para la guerra en este sentido brutal, sino de ofrecer posibilidades para que nuestros hijos utilicen drones", subrayó Aleksa. "Se trata de crear capacidades civiles y resiliencia en un entorno de seguridad moderno".
Amenazas híbridas y guerra de zonas grises
La planificación de la defensa de Lituania se centra cada vez más en las amenazas que no llegan al conflicto abierto. Los ciberataques, la desinformación, el sabotaje y otras formas de guerra híbrida se consideran riesgos persistentes, no sólo por parte de Rusia, sino también de sus socios, como Bielorrusia.
"Ya vemos cómo se utilizan estos métodos", afirmó Aleksa. "Los futuros conflictos pueden empezar sin que los tanques crucen las fronteras". Por ello, Lituania está invirtiendo en ciberdefensa, capacidad de recuperación de la información y lucha contra la desinformación para que la sociedad pueda resistir a la manipulación y la perturbación.
El papel de la UE: dinero, movilidad y regulación
Lituania vincula estrechamente su refuerzo de la defensa al apoyo europeo y transatlántico. La UE aportará una parte importante de la financiación a través de "préstamos seguros", que permitirán a Lituania acceder a hasta 6.300 millones de euros de aquí a 2030 para unos 50 proyectos de defensa. Lituania también espera apoyo adicional a través de los programas de defensa de la UE y del próximo presupuesto plurianual del bloque.
Según Aleksa, son igualmente importantes las reformas normativas destinadas a impulsar la industria europea de Defensa. Reducir las trabas burocráticas y acelerar la producción es esencial si Europa se toma en serio la disuasión.
La movilidad militar sigue siendo otra prioridad. Un movimiento más rápido de tropas y equipos a través de las fronteras, a menudo denominado "Schengen militar", apoyaría directamente los planes de defensa de la OTAN en el flanco oriental.
Ucrania como primera línea de defensa
Lituania sigue siendo uno de los países que más apoyan a Ucrania, destinando al menos el 0,25% de su PIB a ayuda militar. Más allá de las donaciones, Vilna trabaja en proyectos conjuntos de producción de defensa con Ucrania y socios europeos. "Apoyar a Ucrania es apoyar nuestra propia seguridad", afirmó Aleksa. "La resistencia de Ucrania es la primera línea de defensa de Europa".
Los responsables lituanos subrayan que Europa no puede permitirse la autocomplacencia. El principal reto es mantener el impulso disuasorio, incluso cuando otros se vean tentados por la complacencia o una falsa sensación de paz. "No queremos la guerra", dijo. "Lo que queremos es disuasión".
Su mensaje a Europa es claro: la seguridad real exige una preparación constante e inversión en defensa colectiva. Europa debe estar preparada y actuar conjuntamente, pues las potencias revisionistas ya se están preparando para la acción.