En las cárceles de Bielorrusia hay más de 1.100 presos políticos, muchos de ellos detenidos tras las manipuladas elecciones de 2020 que desencadenaron protestas de los disidentes que aún resisten en el país.
El enviado estadounidense John Coale se reunió el jueves en Minsk con el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, mientras Washington presiona para que se libere a cientos de presos políticos en el país aliado de Rusia.
El Estado autoritario ha liberado a decenas de presos en los últimos meses. El presidente Donald Trump ha buscado un acercamiento con Minsk desde que asumió el cargo el año pasado, aliviando las sanciones al país y dándole la bienvenida a su autodenominada Junta de Paz, un organismo diplomático dirigido por el republicano al margen de Naciones Unidas.
En las cárceles bielorrusas hay más de 1.100 presos políticos, muchos detenidos tras unas disputadas elecciones de 2020 que desencadenaron protestas generalizadas, según el centro de derechos humanos Viasna.
Entre las liberaciones más sonadas de los últimos meses se encuentran las de las activistas Maria Kolesnikova y Mikola Statkevich, así como el premio Nobel Ales Bialiatski. Los medios de comunicación estatales bielorrusos publicaron el jueves un vídeo en el que se veía a Lukashenka saludando y abrazando a Coale en un edificio gubernamental de Minsk.
"Estamos discutiendo nuestras relaciones bilaterales, desde la reanudación de las operaciones normales de la embajada hasta la liberación de los llamados presos políticos. Aunque no tenemos tal designación", ha declarado el dictador eslavo a sus servicios estatales de prensa. El pasado septiembre, Bielorrusia liberó a decenas de presos políticos en un acuerdo con Estados Unidos, a cambio de la relajación de algunas sanciones.