Los precios de la vivienda y los alquileres se han disparado en los últimos 15 años y Europa necesita diez millones de casas más. Para jóvenes, familias con bajos ingresos y trabajadores esenciales, la vivienda asequible se ha vuelto inalcanzable.
Millones de personas en toda Europa ya no pueden permitirse una vivienda segura y estable. La crisis de la vivienda se ha situado en primer plano. Está cambiando vidas, retrasando hitos importantes y presionando los presupuestos públicos. La carga recae sobre todo en quienes tienen menos recursos.
¿Quién soporta el coste?
Las personas de entre 18 y 34 años son las que más dificultades tienen. Más de una cuarta parte destina más del 40% de sus ingresos disponibles a la vivienda, un nivel que los economistas consideran una sobrecarga muy grave. Casi una de cada cuatro vive en condiciones de hacinamiento y sufre estrés relacionado con la vivienda a un ritmo de entre dos y tres veces superior al de las personas mayores de 65 años.
Los jóvenes retrasan su emancipación, la formación de una familia y la estabilidad económica. La salud mental también se resiente.
El comisario europeo de Vivienda, Dan Jørgensen, subraya las importantes implicaciones tanto para las personas como para la democracia europea.
"Tener un techo proporciona una base en la vida y, si no lo tienes, muchas otras cosas dejan de ser posibles. Es un problema para las personas que sufren la crisis, pero también para nuestras sociedades. Daña nuestras economías, no beneficia al mercado laboral, ni a la movilidad, ni a la educación de nuestra población", afirmó en una entrevista con SolidRock.tv y Andreas Rogal, de 'Euronews'.
Va más allá y advierte de que la inacción tiene un coste político: "Si no nos tomamos esto en serio como responsables públicos, existe el riesgo de que el populismo siga creciendo en Europa aún más de lo que ya lo está haciendo. Los populistas explotarán una crisis social como esta".
En Grecia, el 30% de los hogares jóvenes destina más del 40% de sus ingresos a la vivienda, la tasa más alta de la UE. Dinamarca y Luxemburgo registran cifras igualmente elevadas. Los jóvenes de renta media también se ven afectados, ya que la tasa de propiedad de vivienda entre las personas de 45 a 54 años ha caído en picado en toda Europa.
Salarios y alquileres, una brecha cada vez mayor
Los datos apuntan a una tendencia preocupante. Los costes de la vivienda han crecido mucho más deprisa que los salarios en toda Europa, sobre todo desde la pandemia. El eurodiputado Borja Giménez Larraz, que preside la Comisión Especial del Parlamento Europeo sobre la crisis de la vivienda, explica la magnitud del problema.
"En los últimos 15 años, el precio de la vivienda ha aumentado un 60% y los alquileres un 30%. Necesitamos construir 10 millones de viviendas para cubrir la demanda actual. Y lo que estamos observando es que el número de licencias de obra ha caído un 20%", explicó a 'Euronews' el eurodiputado Giménez Larraz.
Quienes más acusan esta brecha son los inquilinos del mercado privado. Alrededor del 20% destina una parte excesiva de sus ingresos a la vivienda, frente a solo el 5% de quienes tienen hipoteca. Entre las familias con rentas bajas, aproximadamente una de cada tres dedica más del 40% de lo que gana a tener un lugar donde vivir, lo que deja poco margen para otras necesidades. En estos momentos, a la UE le faltan unos 2,25 millones de viviendas y la construcción nueva no logra seguir el ritmo.
El eurodiputado Giménez Larraz señala que parte del problema es que las viviendas existentes no llegan a quienes más las necesitan. Los trabajadores esenciales se están quedando atrás.
"Hoy hay muchos policías, bomberos y profesores que no pueden pagar un alquiler en el lugar donde trabajan. Así que quizá tengamos que buscar una solución también para esas personas", declaró a 'Euronews'.
Cuando las familias destinan tanto a la vivienda, les queda menos para otros gastos. La gente es menos propensa a mudarse por un empleo mejor y la economía se ralentiza. Cada año la brecha entre quienes son propietarios y quienes viven de alquiler se agranda.
No todos sufren por igual
La crisis golpea con más fuerza a los colectivos más vulnerables. Los ciudadanos de fuera de la UE tienen más del doble de probabilidades que la población local de gastar demasiado en vivienda y más de un tercio vive en hogares saturados. Las minorías étnicas y las personas con discapacidad también tienen más posibilidades de vivir en malas condiciones. Las familias monoparentales afrontan además algunos de los costes de vivienda más altos de la UE.
La eurodiputada Irene Tinagli, presidenta de la Comisión Especial, sostiene que la crisis no es fruto de la casualidad, sino el resultado de décadas tratando la vivienda como un activo financiero y no como un bien social.
"Si el objetivo era garantizar el acceso de todos a una vivienda digna y asequible, ese objetivo ha fracasado. Hemos dejado de pensar en la vivienda y de actuar con políticas públicas", afirmó.
Es igual de contundente al señalar las responsabilidades: "Muchas personas han llegado a creer que, si no puedes permitírtelo, es culpa tuya. Pero cuando los salarios apenas suben lo mínimo para seguir el ritmo de la inflación y el mercado inmobiliario ha disparado los precios un 60% en 10 años, no es culpa tuya. Es una falta de políticas públicas".
Las familias de renta media se enfrentan cada vez más al dilema de la llamada 'Generación Alquiler'. Sus ingresos son demasiado altos para acceder a vivienda social, pero insuficientes para comprar. Los presupuestos públicos asumen unos costes crecientes mediante ayudas al alquiler que benefician sobre todo a los propietarios privados. De este modo, los contribuyentes soportan gastos adicionales sin que mejore de forma estructural la asequibilidad de la vivienda.
¿Qué se está haciendo?
Los Gobiernos europeos intentan responder, pero los avances son desiguales. El Plan de Acción para la Vivienda Asequible de la UE para 2025 calcula un déficit anual de inversión de 275.000 millones de €. El plan pide más financiación pública y privada, cambios en las normas urbanísticas y mejores herramientas para que las autoridades locales gestionen los alquileres de corta duración.
El comisario Jørgensen quiere que los países actúen contra las viviendas vacías y las prácticas especulativas. Señala como posible modelo Dinamarca, donde las viviendas deben destinarse efectivamente a ser habitadas. El principal reto ahora es convertir estas ideas en realidad. Con un nuevo presupuesto de la UE a la vista, los Gobiernos nacionales deben garantizar que los planes de Bruselas se traduzcan de verdad en más viviendas.