Francia cuadruplicará su arsenal de drones kamikaze para 2030, mientras la UE acelera el reabastecimiento de sus reservas de misiles ante los rápidos avances en la tecnología de drones.
Ucrania ha obligado a replantear la defensa europea. Drones que cuestan unos cientos de euros han destruido carros de combate valorados en millones. Municiones merodeadoras iraníes, manejadas a distancia y programadas para atacar, han logrado sobrepasar las defensas antiaéreas. Las reservas de misiles, que parecían suficientes sobre el papel, se han evaporado en cuestión de meses.
Francia ha visto esas señales de alarma de cerca. Tras lanzar misiles de defensa antiaérea en el Golfo para hacer frente a los drones iraníes, París comprobó que su propio arsenal estaba peligrosamente bajo mínimos. Como respuesta, ha reservado 8.500 millones de euros para la adquisición de drones y misiles de aquí a 2030.
En el marco del plan 'Preparación 2030', la Iniciativa Europea de Defensa frente a Drones está desplegando sistemas antidrones, que incluyen instrumentos de guerra electrónica, láseres e interceptores en masa, con el objetivo de neutralizar amenazas de bajo coste sin agotar munición cara.
Se está desarrollando un escudo de misiles en capas para cubrir todos los alcances. La empresa MBDA se ha comprometido a aumentar su producción un 40% este año. El mecanismo SAFE de la UE cofinancia líneas de producción y compras conjuntas, y Francia podrá recibir hasta 15.000 millones de euros con cargo a este programa.