Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas detuvieron a Marie-Thérèse Ross en Alabama el 1 de abril, por rebasar el plazo de 90 días de su visado. Actualmente se encuentra recluida en un centro federal de detención en Luisiana.
El Gobierno francés está presionando al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) para que libere a Marie-Thérèse Ross, una mujer francesa de 86 años y viuda de un veterano de guerra estadounidense, retenida por las autoridades de inmigración desde su arresto a principios de este mes.
El hijo de Ross, natural de Nantes, dio la voz de alarma tras la detención de su madre en Anniston (Alabama) a principios de abril. "La esposaron de pies y manos como a un delincuente peligroso", declaró al diario 'Ouest-France'.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que supervisa el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), informó a la 'BBC' de que una "extranjera ilegal procedente de Francia", cuyo nombre coincidía con el de Marie-Thérèse, había entrado en el país en junio de 2025 y había rebasado los 90 días de su visado. Actualmente se encuentra en un centro de detención federal en Luisiana.
Su hijo explica que Ross se casó el año pasado con Billy, un estadounidense al que había conocido en los años 60, cuando él era soldado en la base de la OTAN en Saint-Nazaire y ella secretaria allí. Tras perder el contacto, se reencontraron en 2010, ambos viudos, e iniciaron una relación. Se casaron y Ross se mudó a Alabama, mientras esperaba su tarjeta de residencia.
En enero de 2026, Billy murió repentinamente, dejando a a la anciana en un limbo migratorio. Ross contrató a un abogado, pero fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la víspera de una cita. Sus hijos fueron alertados por los vecinos.
El cónsul francés se movilizó
Ross es una de las miles de personas en el punto de mira de la política de deportaciones masivas de la Administración Trump, que ha llevado a la detención de los cónyuges de soldados y veteranos estadounidenses, que antes gozaban de un trato más indulgente.
Rodolphe Sambou, cónsul general de Francia en Nueva Orleans, dijo a la agencia Associated Press que el Gobierno francés estaba totalmente volcado en lograr su puesta en libertda y afirmó que había visitado a Ross en dos ocasiones. "Dada su edad, realmente queremos que salga de esta situación lo antes posible", comentó Sambou. Queremos sacarla de la cárcel".
Sambou explicó que estaba en contacto regular con la familia de Ross y con las autoridades francesas en Washington, Atlanta y París para coordinar su liberación y garantizar que tuviera acceso a una alimentación y atención médica adecuadas. Añadió que el Gobierno francés también se había puesto en contacto con el DHS. Sin embargo, se negó a comentar su situación legal u otros detalles de su caso.
El abogado que representa a Ross en otro proceso judicial no respondió inmediatamente a la solicitud de comentarios de AP. La familia de Ross tampoco respondió a las peticiones de la agencia. El hijo de Ross también declaró a la prensa que su historia "parece una mala película americana. Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo que nada de esto es cierto, que sólo fue una pesadilla".