En Austria se ha descubierto un tarro de Hipp contaminado. Las autoridades investigan una manipulación deliberada y la empresa habla de un posible intento de chantaje.
En Austria, se sospecha que tarros de alimentos infantiles del fabricante Hipp han sido manipulados con veneno para ratas. El motivo fue el descubrimiento de un tarro contaminado en el curso de una retirada de productos en Spar Austria. La empresa habla de una acción delictiva selectiva y sospecha de un intento de chantaje.
Hasta ahora, Hipp sólo ha hecho declaraciones limitadas. En una declaración a la agencia de noticias Austria Presse Agentur (APA) el sábado, la empresa dijo que "no podía facilitar más información por el momento debido a las investigaciones en curso" y remitió el asunto a las autoridades competentes.
Hipp ya había retirado productos de los supermercados Spar de Austria el viernes por la noche como medida de precaución. Un portavoz de la empresa habló de una "intervención delictiva externa" y advirtió de que el consumo de contenidos manipulados podía poner en peligro la vida.
Ningún sospechoso identificado hasta ahora
El chivatazo decisivo vino de Alemania: las autoridades de ese país informaron a sus homólogos austriacos de que en la zona de Eisenstadt podían estar circulando tarros de Hipp contaminados.
La Oficina Estatal de Investigación Criminal de Burgenland, junto con la Oficina Federal de Investigación Criminal, está llevando a cabo nuevas investigaciones en Austria. Todavía no se conoce un sospechoso concreto.
Según la Policía, también se incautaron productos sospechosos en la República Checa y Eslovaquia. Los primeros análisis de laboratorio han revelado la presencia de un aditivo tóxico. Además, se dice que los tarros manipulados tienen un olor inusual, a veces fétido.
Las autoridades piden precaución
La Policía hace un llamamiento a la vigilancia ciudadana. Los productos sospechosos pueden reconocerse por una pegatina blanca con un círculo rojo en el fondo del tarro. Otros indicios son las tapas dañadas o ya abiertas y la ausencia de un "crujido" al abrirlos por primera vez.
Los testigos también informaron de un olor perceptible. Las autoridades recomiendan encarecidamente no abrir los tarros sospechosos ni dárselos de comer a bebés y niños pequeños.
Riesgos para la salud y recomendaciones de actuación
Según la Agencia Austriaca de Salud y Seguridad Alimentaria (AGES), los síntomas de una posible intoxicación pueden aparecer con cierto retraso, normalmente entre dos y cinco días después del consumo. Entre las señales de alerta figuran hemorragias, debilidad extrema o palidez inusual.
Los afectados deben buscar ayuda médica inmediatamente y señalar que pueden haberse consumido alimentos contaminados. Las autoridades también recomiendan comprobar cuidadosamente el aspecto y el olor de los alimentos infantiles antes de consumirlos. Los productos sospechosos deben denunciarse inmediatamente a la Policía.