La seguridad energética de Europa se resiente por el cierre del estrecho de Ormuz. La guerra en Irán mantiene bloqueados desde marzo los petroleros y ha recortado la distribución del GNL catarí y emiratí, además del crudo del golfo Pérsico.
La crisis energética ha dejado al descubierto la dependencia de la UE respecto a socios externos, lo que ha obligado al bloque a buscar fuentes de energía alternativas. Las energías renovables, en particular la eólica y la solar, constituyen ahora la columna vertebral del sector eléctrico de la UE.
Este giro quedó consolidado en 2025, cuando, en conjunto, generaron un récord del 30% de la electricidad total de la Unión. Por primera vez, esa producción superó el 29% correspondiente a la generación con combustibles fósiles.
Ahora, la UE recurre a la energía nuclear, que actualmente aporta en torno al 23% de la electricidad del bloque. Bruselas ha presentado recientemente una estrategia para poner en funcionamiento los primeros pequeños reactores modulares (SMR) a comienzos de la década de 2030 y, desde marzo de 2026, ha comprometido 330 millones de euros para acelerar la investigación nuclear y de fusión.
El bloque prohibió todas las importaciones de gas ruso y de gas natural licuado (GNL) en enero de 2026, que se han sustituido por suministros de GNL procedentes de otros mercados y por una mayor producción de biometano. El hidrógeno verde también desempeña un papel central, cuyo desarrollo se coordina a través de la Plataforma de Energía y Materias Primas de la UE, creada en julio de 2025.
¿Está la UE adoptando el enfoque adecuado para su diversificación energética? ¿Debe el bloque dar prioridad a alguna fuente de energía en concreto? Nuestra encuesta es anónima y solo tarda unos segundos en completarse.
Los resultados se incluirán en la cobertura XL a escala de la UE, en vídeos, artículos y boletines informativos, y contribuirán a orientar nuestra información mientras analizamos cómo puede Europa asegurar su posición en la era de la inteligencia artificial.