En el departamento francés de Gironda, en el suroeste del país, se registran peligrosas condiciones en el mar: el fin de semana rescataron a más de 30 personas. Para una bañista alemana, la ayuda llegó demasiado tarde.
En la costa atlántica francesa hay actualmente corrientes especialmente peligrosas. Desde el viernes, los equipos de rescate del departamento de Gironda han sacado ya del agua a 31 personas.
Una turista alemana de 56 años se ahogó el sábado cerca de la localidad de Lège-Cap-Ferret. En la misma región, un hombre de unos 60 años murió cerca de Lacanau. La prefectura reiteró su llamamiento a la "máxima vigilancia".
Las autoridades francesas advierten del peligro de una corriente de resaca, también llamada corriente de retorno del oleaje, un flujo de agua fuerte y estrecho que se desplaza desde la orilla mar hacia adentro, en dirección perpendicular a la costa.
Se forma cuando las olas rompientes empujan grandes cantidades de agua hacia la playa y esa masa de agua se canaliza para encontrar un camino de vuelta al mar.
Estas corrientes pueden ser muy intensas y resultar peligrosas incluso para buenos nadadores, porque arrastran rápidamente a las personas mar adentro. Lo habitual es que en la superficie del agua apenas se distingan y que a veces aparezcan como una franja más tranquila u oscura entre las olas que rompen.
Es importante no nadar contra la corriente para intentar salir de ella, sino desplazarse en paralelo a la orilla y regresar hacia la playa solo después.
En el suroeste de Francia, durante el fin de semana de Pentecostés, se registraron para esta época del año temperaturas inusualmente altas, por encima de 30ºC, lo que llevó a muchas personas a acudir a las playas.