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El caza europeo del futuro naufraga por el choque entre Airbus y Dassault

Dassault y Airbus debían construir el caza europeo del futuro (imagen de archivo).
Dassault y Airbus debían construir el caza europeo del futuro (imagen de archivo). Derechos de autor  Copyright 2009 AP. All rights reserved.
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Por Franziska Müller & Sonja Issel
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El proyecto FCAS, llamado a ser la mayor iniciativa europea conjunta de Defensa, ha sido declarado fracasado. Las empresas de Francia y Alemania no lograron ponerse de acuerdo ni con el respaldo de sus gobiernos. Estas son las claves.

Tras meses de tira y afloja en torno al proyecto, este lunes llegó el anuncio oficial: el programa francoalemán de cazas de combate FCAS ha fracasado. A comienzos de la semana, los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania y Francia anunciaron el final de la cooperación. Según el palacio del Elíseo, "las autoridades alemanas consideraban que no era posible ejercer más presión sobre las empresas implicadas". Pero ¿cómo se llegó al fracaso de esta ambiciosa cooperación en materia de armamento?

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Future Combat Air System

FCAS, siglas de Future Combat Air System (en español, sistema de combate aéreo del futuro), estaba considerado el mayor y probablemente más caro proyecto de armamento de Europa. En 2017, el recién elegido presidente francés Emmanuel Macron y la entonces canciller alemana Angela Merkel (CDU) pusieron en marcha la iniciativa conjuntamente en París.

El núcleo del proyecto era el denominado Next Generation Weapon System (NGWS). Estaba previsto desarrollar un nuevo caza de próxima generación que pudiera operar tripulado u, opcionalmente, de forma no tripulada. Debía contar con el apoyo de drones de acompañamiento, los llamados 'remote carriers'. Todos los componentes debían estar conectados a través de una nube digital de combate aéreo, en la que se integrarían en tiempo real los datos de los sensores para ofrecer un cuadro común de la situación.

El sistema debía hacer más eficaces las futuras operaciones aéreas. Para ello se preveían marcadas capacidades furtivas que dificultaran su detección por radares y otros sistemas de sensores. Además, FCAS debía disponer de modernas capacidades de guerra electrónica y poder emplear armas de precisión de largo alcance.

A diferencia de cazas actuales como el Eurofighter o el Rafale, FCAS estaba concebido como un 'system of systems' en red. Tanto los drones como otros sensores debían alimentar con sus datos una nube que, gracias a la inteligencia artificial, los procesaría de forma inmediata. El objetivo era garantizar y reforzar a largo plazo las capacidades europeas en el combate aéreo. Los últimos cálculos situaban los costes de desarrollo entre 80.000 y 100.000 millones de euros.

Por qué ha fracasado el proyecto FCAS

El principal motivo del parón es un conflicto irreconciliable entre las empresas de armamento Dassault y Airbus. En marzo, el canciller alemán y el presidente francés aún habían impulsado un último intento de mediación.

El grupo francés de armamento Dassault, responsable de cazas como el Mirage y el Rafale, debía colaborar en el proyecto con Airbus, empresa aeroespacial de capital francoalemán. Airbus está parcialmente en manos públicas, Alemania y Francia poseen cada uno en torno al diez por ciento del capital y España participa con alrededor del cuatro por ciento.

Disputa por las patentes

Se había previsto un reparto por áreas de especialización, Dassault debía desarrollar el futuro avión de combate y Airbus los drones de acompañamiento asociados. Según informaciones de la cadena pública alemana 'ZDF', el director ejecutivo de Dassault, Éric Trappier, no quería compartir datos sensibles ni patentes con Airbus. Otros puntos de fricción habrían sido los derechos de propiedad sobre la nueva tecnología y el reparto de los ingresos que se esperan generar en el futuro.

Disputa por el liderazgo

Tampoco se logró acordar qué empresa y qué directivos asumirían los puestos de liderazgo. Dassault los reclamaba para sí desde hacía tiempo, mientras Airbus rechazaba quedar relegada a un papel de socio minoritario.

Dassault justificaba su pretensión de liderar el programa alegando que se consideraba el contratista principal del proyecto. Además, sostenía que la compañía era la única que reunía todo el conocimiento necesario para desarrollar un avión de combate desde el principio hasta el final.

Dassault está detrás del caza Rafale y ahora quiere desarrollar por su cuenta la próxima generación.
Dassault está detrás del caza Rafale y ahora quiere desarrollar por su cuenta la próxima generación. Copyright 2013 AP. All rights reserved.

Disputa sobre el diseño del avión

También divergían los requisitos militares. Francia insistía en que el avión fuera capaz de portar armas nucleares y operar desde portaaviones para sus fuerzas armadas, mientras que Alemania no veía necesario ese perfil.

Cuando el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, propuso en febrero de 2026 fabricar dos versiones del caza, la disputa entre las compañías volvió a escalar. A comienzos de marzo, Dassault acusó a Airbus de torpedear el proyecto con esa propuesta. "Airbus no quiere seguir trabajando con Dassault", declaró en marzo el consejero delegado de Dassault, Éric Trappier, según recogía el diario francés 'Le Monde'.

La nube de combate aérea seguirá desarrollándose

Los diseños del nuevo caza dejarán de aprovecharse, con una excepción. El llamado 'system of systems' sí seguirá evolucionando. Según fuentes gubernamentales, se mantendrá el desarrollo de la denominada 'combat cloud', es decir, la combinación de drones, inteligencia artificial y una nube de datos.

Tras la ruptura, Airbus busca ahora nuevos socios. En el sector se mencionan, entre otras opciones, el grupo sueco de defensa Saab y el programa de cazas británico-japonés-italiano como posibles vías de cooperación. También se espera que Dassault desarrolle por su cuenta una nueva generación del Rafale.

Con el fracaso del caza conjunto llega a su fin una de las iniciativas europeas de armamento más ambiciosas de los últimos años. Al mismo tiempo, la decisión marca un cambio de rumbo, ya que Berlín y París parecen apostar en adelante por desarrollos nacionales separados bajo un paraguas tecnológico común en lugar de un único avión compartido.

En el próximo Consejo de Ministros francoalemán, que se celebrará en julio en Alemania, los dos ministerios de Defensa deberán elaborar un plan de trabajo conjunto centrado en un número limitado de proyectos que, a juicio del Gobierno alemán, sean realistas y útiles.

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