La Conferencia para la Reconstrucción de Ucrania se inaugura este jueves en la capital de la costa polaca. Los hechos ocurren después de que Zelenski, quien no asistirá, haya utilizado el acrónimo de los ejecutores de una limpieza étnica (UPA) de la minoría polaca durante la Segunda Guerra Mundial.
El presidente de Ucrania no asistirá a la conferencia por la reconstrucción de su país en Gdansk, una cita de alto nivel sobre los pasos a seguir cuando llegue la posguerra, debido a la profunda brecha abierta con Varsovia por la decisión de bautizar una unidad militar como Héroes del UPA, acrónimo del Ejército Insurgente Ucraniano.
Esta polémica facción, que luchó por la independencia del Estado durante la Segunda Guerra Mundial, provocó una limpieza étnica de la minoría polaca, especialmente en Volinia, un territorio al noroeste del país históricamente disputado. Según las estimaciones de las autoridades polacas, la antigua UPA habría asesinado entre 50.000 y 100.000 polacos entre 1943 y 1945, mientras se desarrollaba la última etapa del nazismo.
Las relaciones entre Ucrania y Polonia atraviesan ahora su crisis más grave en años, impulsada por el resurgir de lo que se considera una de las cuestiones más dolorosas y aún sin resolver entre ambas naciones.
¿En qué consiste la Conferencia para la reconstrucción de Ucrania?
Celebrada en su formato actual desde 2022, este foro es considerado como el mayor proyecto de infraestructuras y económico en Europa desde el Plan Marshall desarrollado tras la IIGM. El vice primer ministro ucraniano Oleksiy Kuleba espera firmar más de 30 acuerdos por un valor superior a 1.500 millones de euros durante la conferencia, con proyectos en vivienda, infraestructuras y esfuerzos de recuperación regional.
El Ministerio de Desarrollo de Ucrania presentará en Gdansk, durante los próximos dos días, más de 530 proyectos de inversión procedentes de comunidades y regiones. Entre las personalidades internacionales que tienen previsto asistir figuran el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente lituano Gitanas Nausėda, el primer ministro checo Andrej Babis, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Von der Leyen tiene previsto anunciar en Gdansk el primer desembolso a Ucrania con cargo al paquete de préstamos de 90.000 millones de euros acordado por los líderes de la UE en diciembre, cuya aplicación se retrasó considerablemente por el veto de Hungría. El tramo, por importe de 3.200 millones de euros, ayudará a Kiev a cubrir sus necesidades financieras y presupuestarias.
Un segundo pago de unos 5.000 millones de euros, destinado a la producción de drones, se anunciará antes de que termine el mes. No obstante, se espera que la conferencia quede ensombrecida por el enfrentamiento abierto entre Kiev y Varsovia, que ha llevado tanto a Zelenski como al presidente polaco, Karol Nawrocki, a boicotearla.
Visiones de futuro y sombras del pasado
La decisión de Zelenski de reutilizar el acrónimo de la UPA fue recibida con una amplia condena en Polonia: Nawrocki le retiró a su homólogo ucraniano la máxima condecoración del país, la Orden del Águila Blanca. Tras esta decisión, Zelenski anunció que no asistiría a la conferencia.
Katarzyna Pełczyńska-Nałęcz, ministra de Fondos de Desarrollo y Política Regional de Polonia, criticó la ausencia de Zelenski y aseguró que el presidente ucraniano "está cometiendo un enorme error" y "se está disparando en el pie".
Ante la ausencia tanto de Zelenski como del presidente polaco, Karol Nawrocki, en la conferencia, Von der Leyen se reunirá en su lugar con los primeros ministros de Ucrania y Polonia para tratar el desembolso del préstamo.
La delegación ucraniana está encabezada por la primera ministra del país, Yulia Svyrydenko, e incluye representantes del empresariado ucraniano, directivos de empresas estatales, representantes de comunidades de todo el territorio, así como altos cargos gubernamentales y miembros del Parlamento.
Svyrydenko, mediante un deliberado cambio de tono, ha tratado de poner el acento en las oportunidades de negocio e inversión por encima de las tensiones políticas, en un momento en que las relaciones entre Varsovia y Kiev se han deteriorado en los últimos días. "Nuestro equipo tiene una tarea clara: lograr acuerdos concretos que refuercen la capacidad de defensa y la resiliencia de Ucrania y amplíen la cooperación económica con nuestros socios".
La delegación polaca está liderada por el primer ministro Donald Tusk, que busca, si no resolver la disputa, al menos impedir que siga escalando. Dada la seguridad estratégica de Polonia, no contribuiré a avivar estas tensiones. A largo plazo, el interés de Polonia pasa por construir unas relaciones con Ucrania basadas en una visión de futuro".
El difícil equilibrio diplomático de Tusk
La decisión del ultranacionalista Nawrocki, y en particular el momento elegido, ha sido interpretada por algunos como un gesto dirigido no solo contra Zelenski, sino también contra Tusk, al situarle en una posición incómoda de cara a la cita de Gdansk.
Tusk afirmó el miércoles que había sido consultado sobre la decisión de Kiev de cancelar la participación de Zelenski y enviar en su lugar a Svyrydenko. "Lo veo como algo que incluso puede beneficiar a la conferencia. Habrá menos emociones y un debate más sustantivo y centrado en las políticas".
Este también ha expresado su deseo de que la conferencia "sirva para rebajar tensiones y emociones", porque "esa escalada no la necesitamos ni nosotros, los polacos, ni los ucranianos". Tusk ha reiterado que el conflicto diplomático entre Polonia y Ucrania solo beneficia a una persona: el presidente ruso Vladímir Putin.