El Instituto Sindical Europeo propone una legislación europea para proteger la salud de los trabajadores durante las olas de calor.
Europa bate récords de calor, y estos fenómenos extremos suponen una amenaza para la salud de la población tanto en casa como en el trabajo. El Instituto Sindical Europeo (ETUI), un centro de investigación vinculado a la Confederación Europea de Sindicatos, presentó este jueves un informe que plantea soluciones para proteger la salud de los trabajadores ante el cambio climático.
Uno de los autores del informe subrayó que el peligro no se limita al sur del continente.
"El problema es más grave en el sur, por supuesto, allí es donde vemos la mayoría de los accidentes. Al mismo tiempo, sin embargo, estamos registrando los mayores aumentos de accidentes en la Europa central y septentrional", explicó Andreas Flouris, profesor de fisiología en la Universidad de Tesalia.
"El sur ya es caluroso y eso es un problema, pero el centro y el norte le están alcanzando muy rápido".
Según el informe, unos 130 millones de trabajadores en Europa están expuestos al estrés térmico en el trabajo, lo que se traduce cada año en 277.000 lesiones relacionadas con este fenómeno y 230 muertes.
Una encuesta de EU-OSHA (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo) realizada en 2025 concluyó que en torno a uno de cada cinco trabajadores de la UE declaró haber estado expuesto a calor extremo en su puesto de trabajo en los 12 meses anteriores. El cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de estas olas de calor, que afectan a la salud y reducen la capacidad de trabajo.
"La temperatura óptima para trabajar es de 16ºC. A partir de ahí, por cada aumento de un grado se pierde de media en torno a un 2% de productividad", explicó Flouris a 'Euronews'.
"Durante una ola de calor media en el sur de Europa, las pérdidas de productividad alcanzan en torno al 20% o 25%. En Europa central la cifra se sitúa entre el 8% y el 14%, e incluso en Escandinavia hemos registrado pérdidas del 3% al 6% debido a las olas de calor a lo largo de un año", añadió.
A partir de la evidencia científica, los autores del informe proponen que la Unión Europea apruebe una legislación específica sobre los riesgos asociados al calor en el trabajo.
"Lo que proponemos es una evaluación obligatoria del riesgo por calor, para obligar a los empleadores a analizar e identificar los riesgos relacionados con la exposición al calor en su lugar de trabajo. Solo sabiendo a qué nos enfrentamos podremos proteger a los trabajadores y prevenir los riesgos asociados a la exposición al calor en el trabajo", afirmó Marouane Laabbas el Guennouni, investigador del Instituto Sindical Europeo.
El informe propone además utilizar un índice más amplio para evaluar la exposición al estrés térmico. Los autores sostienen que la temperatura no debe ser el único indicador y que también deben tenerse en cuenta la humedad y la velocidad del viento a la hora de determinar los niveles de exposición.
Los investigadores subrayaron que las olas de calor son un fenómeno medible y previsible y, por tanto, prevenible.