La celebración, reservada a invitados, reunió a cerca de 10.000 asistentes, entre ellos el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y desató protestas por el cierre durante todo el fin de semana de uno de los principales parques públicos.
En plena contienda comercial entre los grandes bloques de Occidente, Estados Unidos celebró este domingo el 250º aniversario de su independencia en el Parc du Cinquantenaire de Bruselas, situado junto a las instituciones de la UE. Cerca de 10.000 invitados al evento privado disfrutaron de un día completo de actividades y actuaciones que culminó con un espectáculo de drones y fuegos artificiales. También asistieron numerosos militares estadounidenses destinados en la capital belga.
Bajo el título '250 años de independencia: construir juntos nuestro futuro', la fastuosa celebración incluyó diversas "actividades estadounidenses" como béisbol, un toro mecánico y bailes en línea. El embajador de Estados Unidos en Bélgica, Bill White, inauguró el turno de intervenciones de destacadas personalidades, entre ellas el primer ministro belga Bart De Wever, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.
En un mensaje en vídeo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció la participación y subrayó que los pueblos de Bélgica y Estados Unidos han "defendido nuestra civilización común desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial hasta las fuerzas belgas libres que combatieron junto a los estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial".
Trump añadió que los 14.000 soldados estadounidenses estacionados en suelo belga recuerdan "lo que hace falta para preservar la libertad que celebramos con alegría". En su intervención, Mark Rutte destacó que, para un neerlandés como él y para innumerables personas, Estados Unidos, tal como lo describió en su día Ronald Reagan, es y seguirá siendo "la ciudad resplandeciente en lo alto de la colina, un faro y una guía".
"Estamos aquí para celebrar una relación y una amistad transatlánticas que han dado algunos de los mejores momentos de la historia y se han mantenido firmes en los peores", afirmó Roberta Metsola, que elogió el acto y recordó el dicho estadounidense 'Go big, or go home', y añadió, dirigiéndose al embajador White: "Y desde luego ustedes han estado a la altura".
Protesta de los vecinos por la privatización del espacio público
El recinto estuvo sometido a fuertes medidas de seguridad y a algunas protestas locales. El lugar elegido se ha convertido en motivo de polémica por tratarse de un evento solo con invitación en un parque público, lo que ha generado una notable frustración entre los habitantes de Bruselas.
El Parc du Cinquantenaire se cerró por completo desde la tarde del sábado y permaneció clausurado hasta el lunes, con controles de identidad realizados por una empresa de seguridad privada. Los vecinos expresaron su malestar por la falta de información sobre el acto y por el cierre durante varios días de uno de los mayores parques públicos de la ciudad en plena ola de calor que recorre Europa desde hace una semana.
Además, el evento se convirtió en una oportunidad para numerosas organizaciones que convocaron manifestaciones al otro lado del parque y en calles cercanas, fuera del perímetro de seguridad.
Greenpeace desplegó una enorme pancarta en la histórica Grand Place de la capital belga. La lona, de 600 metros cuadrados, llevaba el mensaje 'Guerra. Codicia. Crisis energética. ¿Qué hay que celebrar?'. Al denunciar el uso de la ocasión para "promover la agenda política y corporativa de Trump", Greenpeace afirmó en un comunicado que "la celebración en Bruselas tiene lugar en un contexto de creciente inestabilidad mundial impulsada por la Casa Blanca".
Otros colectivos activistas, entre ellos Extinction Rebellion, Indivisible Belgium y Rise for Climate, también criticaron el acto y se manifestaron contra la privatización del parque público. "Se trata de Freedom 250, una empresa privada creada por Donald Trump y JD Vance para atraer dinero corporativo tanto de Estados Unidos como de Bélgica y de otras compañías europeas", afirmó Christopher Hunter, del colectivo Indivisible Belgium. "Han convertido el aniversario de Estados Unidos en otra oportunidad para hacer negocio", añadió.
En cuanto a la financiación del evento, el embajador reveló que había recaudado más de cinco millones de dólares (4,3 millones de euros) de más de 220 donantes, con aportaciones tanto de empresas estadounidenses y belgas como de particulares. Entre los principales patrocinadores figuran multinacionales estadounidenses como Meta, Microsoft, Nike y McDonald's, así como nombres destacados belgas como Leonidas, el Puerto de Amberes-Brujas, Sabena, Van Moer Logistics y Sibelco.
Interrogado por los periodistas sobre si la magnitud del acto se había concebido específicamente para ayudar a reparar unas relaciones transatlánticas tensas, White rechazó de plano la idea de una fricción profunda y remarcó en cambio la historia compartida de ambas naciones. "Dejemos de lado parte del ruido mediático sobre supuestas provocaciones o sobre divisiones mayores de las que existen en realidad", señaló White. "Sabemos que tenemos una relación excelente que debemos cuidar y mantener".