Tras registrar cerca de 1.000 muertes más de lo habitual por la ola de calor extrema, los servicios funerarios de Francia se han visto obligados a rechazar la gestión de algunos fallecidos.
La ola de calor extrema que ha azotado Francia en los últimos diez días podría haber resultado especialmente mortífera, con cerca de un millar de fallecimientos más registrados desde el 24 de junio en comparación con los meses anteriores.
Este pico de mortalidad ha llevado a la saturación de los servicios funerarios, que se ven obligados a rechazar la gestión de nuevos difuntos. En París, el teléfono de _Z_ouhaeir Hertelli, director del Funerarium International Paris-Orly, no deja de sonar. Explica que recibe cerca de 100 llamadas al día, tanto de colegas como de familias en duelo.
"Desde la semana pasada recibimos cada vez más solicitudes y, desde este fin de semana, nuestro tanatorio está completo. No nos queda ninguna plaza y se debe a la ola de calor. Hemos propuesto a las autoridades instalar lo que llamamos contenedores frigoríficos frente a nuestro tanatorio. Estamos a la espera de su autorización", relata.
Un pico de demanda excepcional
También Véronique Bertrand, directora de Pompes Funèbres Bertrand, registra un pico de demanda excepcional. "Ya registramos unos quince fallecimientos. Como PYME nos es imposible recibir quince familias en dos días. Por lo general atendemos a tres o cuatro familias. La demanda es de dos a tres veces superior. No podemos responder de inmediato porque no sabemos adónde llevar a los difuntos", lamenta.
El Ayuntamiento de París ha anunciado la instalación de dos unidades temporales de almacenamiento de cuerpos en morgues municipales, con una capacidad de 20 plazas cada una.
La agencia Santé publique France precisa que el número de fallecidos debería revisarse al alza, ya que algunos certificados de defunción, en particular los de personas fallecidas en su domicilio o en residencias de mayores, no se han transmitido por vía electrónica.