Un análisis de Europe in Motion revela brechas críticas en el consumo de agua dulce. En este 2026, el informe 'Overheated and Underprepared' alerta de que 1 de cada 10 ciudadanos de la UE sufre escasez, con Chipre al límite al consumir el 92% de sus recursos en verano.
Con solo el 5,8% de sus recursos de agua dulce utilizados, procedentes de glaciares, aguas subterráneas, ríos y lagos, el nivel de consumo de agua en el conjunto de la UE podría parecer bajo control.
Sin embargo, en este caso la media no refleja toda la realidad.
La realidad es que las diferencias entre países son llamativas y preocupantes.
Tomemos Chipre, que vive prácticamente en un estado de emergencia permanente. El país ha utilizado el 72% de sus recursos de agua dulce, con un pico del 92% en verano, según datos de Eurostat y de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).
Para ponerlo en contexto, un país entra en la zona de alerta cuando utiliza el 20% de sus recursos hídricos.
A comienzos de este año, las autoridades instaron a la población a reducir en un 10% su consumo diario de agua, lo que equivale a unos dos minutos de uso, pero el rápido crecimiento de la población de Chipre tampoco augura nada bueno para los recursos hídricos del país.
El Gobierno se ha apresurado a instalar plantas desalinizadoras para cubrir las necesidades de agua potable, sobre todo de cara a la temporada turística, y la saliente presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea hizo de la gestión de esta crisis una de sus prioridades.
Tras Chipre figura otro país mediterráneo, Malta, con una tasa anual de utilización de agua del 33%. Sin embargo, la situación empeora en verano, cuando el nivel de estrés hídrico alcanza el 67%.
La historia se repite en otros países, con niveles de explotación del agua en Grecia (37%), Rumanía (34%), Portugal (31%), Italia (27%) y España (26,5%), todos ellos claramente dentro de la zona de alerta durante el periodo estival.
Quién tiene más problemas para acceder a agua potable en la UE
La AEMA advierte de que el cambio climático y los episodios de sequía probablemente incrementarán la "frecuencia, intensidad e impacto" de las situaciones de escasez de agua al menos hasta 2030.
Otro informe de la agencia, 'Overheated and Underprepared', concluye que aproximadamente uno de cada diez ciudadanos de la UE tiene dificultades para acceder a cantidades suficientes de agua segura y limpia.
El problema es especialmente grave en Chipre (36,5%) y Grecia (31,5%).
Resulta llamativo que varios países con un acceso deficiente al agua, entre ellos Bulgaria, Hungría, Croacia e Irlanda, no registran tasas especialmente elevadas de explotación de agua dulce.
Esto sugiere que los problemas de acceso al agua tienen menos que ver con la escasez del recurso y más con unas infraestructuras envejecidas y las carencias de los sistemas de suministro.
Al mismo tiempo, pese a sus problemas de uso de agua dulce, Francia, Portugal y España parecen gestionar mejor la distribución de agua potable y segura, con porcentajes de población afectada claramente por debajo de la media europea del 9%.