El proyecto transnacional Waterwise pretende mejorar el conocimiento sobre cómo el cambio climático y los cambios en el uso del suelo afectan a la vulnerabilidad de las cabeceras hidrográficas alpinas y crear conjuntamente estrategias de adaptación para una gestión sostenible del agua en el futuro.
El retroceso de los glaciares, la alteración de la cubierta de nieve y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos: las señales del cambio climático están presentes en todo el macizo alpino, afirma Markus Noack, profesor de Ingeniería Hidráulica y Gestión de Recursos Hídricos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Karlsruhe y miembro del proyecto europeo Waterwise.
El proyecto, dirigido por la Universidad de Neuchâtel y la Fundación Edmund Mach, tiene como objetivo, entre otras cosas, desarrollar una "caja de herramientas" para evaluar la vulnerabilidad de estos territorios. "Combinamos los datos disponibles con análisis estadísticos para obtener indicadores representativos del clima y la hidrología, pero también de la biodiversidad y los aspectos socioeconómicos", explica el profesor Noack.
El objetivo principal del proyecto es entablar un diálogo entre los científicos y las partes interesadas locales con el fin de crear conjuntamente estrategias resilientes de gestión del agua. Una herramienta fundamental es la modelización. Los investigadores cruzan modelos hidrológicos y socioeconómicos con diferentes escenarios climáticos futuros, conocidos como RCP (Representative Concentration Pathways), para proyectar los balances hídricos y determinar si habrá suficiente agua disponible para satisfacer la demanda.
El objetivo no es predecir un único futuro, sino varios: estaciones más húmedas, otras más secas o cambios moderados. En los Alpes, las medias anuales a veces ocultan lo realmente importante: los veranos son cada vez más calurosos, mientras que en invierno aumenta la precipitación en forma de lluvia en lugar de nieve. Una de las consecuencias ya se aprecia en los datos: el número de días de bajo caudal —periodos en los que disminuye el caudal de los ríos— ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, explica el profesor Noack.
La ambición de Waterwise no se limita a la investigación científica. Los resultados se incorporan a una plataforma web, creada para que puedan entenderla y utilizarla no solo los científicos, sino también las autoridades, los responsables y otras partes interesadas. El objetivo es permitir que cada territorio evalúe su propia vulnerabilidad y elabore sus propias estrategias de adaptación. "Nuestra función como científicos es aportar los datos que sirvan de base para la toma de decisiones. Pero la decisión final siempre corresponde a los responsables locales", subraya el investigador.
La dimensión transnacional es uno de los pilares del proyecto. Waterwise, que se ha probado en dieciséis emplazamientos repartidos por seis países alpinos, parte del reconocimiento de que los retos relacionados con el agua no se detienen en las fronteras administrativas. Y las soluciones tampoco deberían hacerlo.
Según un estudio internacional publicado en la revista Nature en febrero de 2025, los Alpes y los Pirineos han perdido alrededor del 40% del volumen de sus glaciares en menos de un cuarto de siglo, lo que los convierte en las regiones del mundo con mayor pérdida relativa de hielo.
Con un presupuesto total de 2,69 millones de euros, el proyecto Waterwise cuenta con una cofinanciación de 1,61 millones de euros procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Reúne a 12 socios de Francia, Alemania, Suiza, Austria y Eslovenia.