Más de 260.000 hombres ucranianos en edad de reclutamiento viven en Alemania. Mientras aumenta la presión entre los conservadores alemanes y la propia Comisión Europea para que estos combatan, 'Euronews' les pregunta si regresarían a su país.
La Unión Europea se plantea retirar el estatus de refugiados a todos aquellos hombres ucranianos que lleguen ahora a territorio comunitario y estén en edad de servicio militar, entre los 25 y los 60 años, a petición del Gobierno de Volodímir Zelenski, que exige un registro militar de todos los varones a partir de su mayoría de edad.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ha apoyado "expresamente" esta iniciativa de la Comisión Von der Leyen. En una entrevista con la agencia ucraniana Ukrinform, el embajador de Kiev en Alemania, Oleksii Makeiev, explica que ambos países estudian actualmente mecanismos para "convencer" a los hombres ucranianos que viven en Alemania de que regresen a su país de origen.
Sobre los presuntos preparativos para expulsar de Alemania a aquellos ucranianos en edad de reclutamiento que, según la interpretación de la legislación ucraniana, habrían abandonado el país de forma ilegal, Makeiev no contesta: "Todavía no voy a revelar estos mecanismos". Aunque la edad de reclutamiento forzoso comienza a los 25 años, los varones a partir de los 23 no tienen permitido abandonar Ucrania.
En Alemania hay actualmente, según el Registro Central de Extranjeros, más de 1,3 millones de ciudadanos ucranianos, en su mayoría considerados refugiados. De acuerdo con cifras del Ministerio del Interior obtenidas por la dpa, la agencia de prensa alemana, entre ellos había, a 31 de mayo, 265.804 hombres de entre 23 y 60 años. En el conjunto de la UE, el número de hombres se sitúa según diversas informaciones en torno a 1,15 millones. Las mujeres, según los criterios ucranianos, están exentas de ir al Ejército.
No obstante, se desconoce cuántos de estos hombres están realmente sujetos a la obligación militar ucraniana, ya que hay exenciones como tener una discapacidad, ser cuidadores de personas dependientes, padres solteros, etcétera.
Entre la ley marcial y la huida
Uno de esos hombres es Vlad, de 26 años, que opta por no revelar su nombre real. Su hermano pequeño, que ya había abandonado Ucrania antes de la invasión, lo llamó por la mañana cuando las primeras bombas cayeron sobre la capital ucraniana el 24 de febrero de 2022. "Ha empezado: tienes que huir", le dijo.
Vlad hizo entonces una mochila y se dirigió a la estación. Dentro solo llevaba lo imprescindible: el portátil, el cargador y algo de ropa. Tras unas horas en un tren hacia la frontera oeste del país, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, declaró la ley marcial, que entre otras medidas impide que se celebren elecciones en el país. Esta también establece que los hombres en edad de servicio militar no pueden abandonar el país sin permiso.
Desde agosto del año pasado, los hombres de entre 18 y hasta 22 años inclusive pueden volver a salir de Ucrania. Actualmente las restricciones de salida solo se aplican a los hombres de entre 23 y 60 años que no estén exentos del servicio militar y que puedan haber cruzado la frontera ucraniana de forma ilegal. Aun así, muchos ucranianos que huyeron legalmente a Alemania tras la invasión viven con miedo.
El tren de Vlad se detuvo en la siguiente estación y todos los hombres bajaron. Vlad no sabía qué hacer, pero decidió permanecer sentado. "Entonces algunas mujeres me dijeron 'qué vergüenza'", recuerda. En la frontera fue rechazado: no tenía documentos y estaba en edad de servicio militar, así que tuvo que quedarse en Ucrania. "Quiero apoyar a mi país, pero no puedo sostener un arma", afirma Vlad.
Vlad padece además el síndrome de Tourette, que se agravó por su estrés. "Ya no podía beber bebidas calientes, porque debido a los espasmos me las derramaba encima y me quemaba", rememora. Con el apoyo de una organización de ayuda acudió a un médico, que le expidió un certificado de exención del servicio militar debido a su enfermedad.
Tras varias semanas de espera, Vlad logró finalmente cruzar la frontera y emprendió viaje a Berlín. Sin embargo, la capital alemana le parecía demasiado cercana a Ucrania y a la guerra, quería estar lo más lejos posible de Rusia. Después de una breve estancia se trasladó a Canadá, donde sigue viviendo.
¿Pueden pedir asilo los hombres ucranianos?
Christoph Sander, portavoz de la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF), subraya que las posibles solicitudes de asilo de ciudadanos ucranianos se siguen examinando caso por caso.
Los motivos de huida expuestos individualmente y el riesgo que corra una persona en caso de regreso son siempre determinantes. El BAMF remite a la situación jurídica general según la Convención de Ginebra sobre los Refugiados y la Directiva de Calificación de la UE, pero insiste en que el reconocimiento de un derecho a protección se decide siempre de forma individual.
"Esto también se aplica a los desertores u objetores de conciencia que no quieren participar en la guerra. Conforme a la Convención de Ginebra sobre los Refugiados (GFK) y a la Directiva de Calificación de la UE, puede existir un temor fundado a ser perseguido cuando una persona se niega a participar en un conflicto armado que vulnera el derecho internacional".
"En tales casos", continúa Sander, "puede considerarse que hay persecución por motivos de opinión política (artículo 1 A número 2 GFK) o persecución por pertenencia a un determinado grupo social, por ejemplo los desertores. Sin embargo, solo se concede protección cuando existe también un temor individual, real y fundado a ser perseguido. Aquí también es decisivo el examen caso por caso", explica. La oficina no responde si estas condiciones se cumplen en el caso de los objetores ucranianos.
Merz: "Los hombres ucranianos deben permanecer en Ucrania"
Ya en noviembre del año pasado, el canciller federal reclamó que los hombres ucranianos se queden en Ucrania. Tras una conversación telefónica con Zelenski afirmó que este le había pedido "que se asegure de que estos jóvenes se queden en el país, porque se les necesita allí y no en Alemania. Necesitamos a todos los que puedan arrimar el hombro y ayudar, también en el servicio militar en Ucrania".
Además de la defensa frente a Rusia, los compañeros de partido de Frederich Merz reclaman que los ucranianos en edad de servicio militar queden excluidos de la prestación básica, denominada Bürgergeld.
No hay cifras actuales sobre cuántos hombres en edad de reclutamiento perciben prestaciones sociales en Alemania. En respuesta a una presunta de la extrema derecha de la AfD en enero de 2024, el entonces Gobierno de coalición indicó que, según las estadísticas de la Agencia Federal de Empleo, en enero de 2024 había unos 132.000 hombres con derecho a la prestación.
Dmytro, otro testimonio anónimo y bajo un nombre falso, explica a 'Euronews' que comprende a los contribuyentes alemanes. "Sin embargo, los ucranianos se integran más rápido en la sociedad alemana que otros grupos de refugiados.Si se analizan las encuestas en toda Europa y se pregunta a los ciudadanos si estarían personalmente dispuestos a defender su país, muchos lo niegan", afirma este.
Según una encuesta del instituto polaco de opinión CBOS, entre el 40 y el 50% de los polacos declaran de forma regular que estarían dispuestos a defender su país con armas en caso de conflicto. Una encuesta de Forsa del año pasado para el 'RedaktionsNetzwerk Deutschland' sitúa esta cifra en Alemania en solo el 16% que "sin duda" empuñarían un arma. El 59% afirmó que "probablemente" o "seguro que no" lo haría.
"La guerra no elige quién muere primero"
Cuando comenzó la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Dmytro decidió unirse a uno de los grupos locales de defensa voluntaria creados en los primeros días de la guerra.
"Fui por iniciativa propia a un centro de inscripción, pero como no tenía experiencia militar solo apuntaron mi número y me dijeron que me llamarían más adelante. Después, algunos amigos y yo decidimos ayudar a paliar la escasez de chalecos antibalas. Probamos distintas muestras de metal en un laboratorio y finalmente compramos una gran placa de acero blindado que, si no recuerdo mal, debía proceder de Suecia", relata.
Más de un año después, en julio de 2023, fue finalmente llamado a filas. Sus principales tareas en el Ejército se desarrollaban en el ámbito de la logística, aunque también realizó misiones más cerca del frente.
"Por suerte nunca estuve directamente en primera línea. Nunca vi con mis propios ojos cadáveres mutilados ni compañeros muertos. Sin embargo, durante algunos de mis turnos seguí a través de pantallas de vigilancia ataques contra nuestras posiciones. Recuerdo cómo escuché por radio que teníamos un muerto y un herido. Uno de los primeros hombres de nuestra unidad que perdió la vida tenía 35 años, estaba en buena forma física y dejó pareja e hijos, aunque la mayoría de los soldados de nuestra unidad tenían más de 45 años", recuerda.
"La guerra no elige quién muere primero, si un deportista o alguien que ha descuidado su salud durante la mayor parte de su vida. A principios de julio de 2025 abandoné mi unidad sin permiso y, a finales de julio, ya estaba en Alemania. ¿Pienso en volver al Ejército? Incluso después de casi once meses en Alemania sigo preguntándome si realmente estoy donde debería estar. Me cuestiono si estos pensamientos tienen que ver con las dificultades para adaptarme a una nueva vida o si actué de forma precipitada al marcharme. Para mí, esta cuestión sigue abierta", afirma Dmytro.
Para el Gobierno ucraniano, cada soldado cuenta
El Center for Strategic and International Studies (CSIS) calcula en un estudio reciente que el número total de víctimas de la guerra ha superado los dos millones. En el lado ucraniano el CSIS estima entre 525.000 y 625.000 víctimas, entre ellas de 125.000 a 150.000 muertos. En el lado ruso la cifra se sitúa en alrededor de 1,4 millones. Ni Rusia ni Ucrania publican estadísticas oficiales de bajas, pero las cifras del CSIS coinciden en gran medida con otras estimaciones.
Para defenderse de la guerra de agresión rusa, las fuerzas armadas necesitan un flujo constante de nuevos reclutas. El Ejército ucraniano se considera uno de los mayores de Europa, con un número estimado de soldados de entre 677.000 y 900.000, pero según el comandante en jefe ucraniano Oleksandr Syrskyj hay actualmente unos 721.300 soldados rusos desplegados en territorio ucraniano.
El número de voluntarios desciende, las unidades del frente están por debajo de plantilla y la movilización se enfrenta a una resistencia social creciente. La movilización en Ucrania se sigue realizando a través de los Centros Territoriales de Reclutamiento y Apoyo Social (TCC), lo que significa que los hombres sujetos al servicio militar obligatorio de entre 25 y 60 años pueden ser llamados a filas en cualquier momento si no disponen de exención o aplazamiento.
Entre los instrumentos se incluyen, por ejemplo, los llamados "comandos de reclutamiento", que revisan la documentación de los hombres en la vía pública y, en su caso, los trasladan a una oficina de reclutamiento. No obstante, circulan con frecuencia vídeos que supuestamente muestran cómo empleados de las oficinas de reclutamiento inmovilizan a hombres en plena calle y los introducen en vehículos.
La Misión de Observación de Derechos Humanos de la ONU para Ucrania ha documentado, en relación con la movilización, violaciones de derechos humanos como detenciones arbitrarias, uso desproporcionado de la fuerza, malos tratos y muertes en centros de reclutamiento.
Estas escenas suscitan críticas tanto dentro como fuera de Ucrania. Según un informe del diario 'Financial Times', el Gobierno ha prometido más transparencia y sanciones para los funcionarios implicados en casos de reclutamiento ilegal. Las oficinas de incorporación han recibido además un manual de 50 páginas en el que se recogen las normas de trato respetuoso y los métodos de desescalada.
El Ejército se abre a acoger soldados extranjeros
Para combatir la falta de reclutas, el ministro de Defensa ucraniano Mykhailo Fedorov ha presentado una reforma militar que se describe como una "transformación" de las fuerzas armadas.
El plan pretende abrir más el mercado de la contratación de combatientes extranjeros para reforzar las unidades de combate y proteger la vida de los soldados ucranianos. "Nuestro objetivo es cubrir entre el 30 y el 50% de los puestos de tropas de asalto e infantería con extranjeros", aseguró un comandante en jefe en un mensaje en Telegram.
En febrero de este año, el Ministerio de Defensa ucraniano informó de que hay voluntarios de unos 75 países integrados en las fuerzas ucranianas. Según el diario 'Ukrainska Pravda', y de acuerdo con el subdirector de la oficina de coordinación para el servicio de ciudadanos extranjeros, en total más de 10.000 voluntarios extranjeros han servido o siguen sirviendo en unidades de las fuerzas terrestres ucranianas. Cada mes firman contrato unos 600 nuevos voluntarios.
Por motivos de seguridad, Kiev no revela de qué países proceden estos voluntarios. También hay soldados alemanes que combaten en el Ejército ucraniano, y así lo confirma una portavoz del Ministerio Federal de Justicia y de Protección del Consumidor: "Viajar a Ucrania con el objetivo de participar allí en combates del lado de las fuerzas ucranianas o de recibir formación para ello no es, en sí mismo, punible según el derecho penal alemán". No obstante, determinadas acciones militares si podrían ser objeto de una investigación.