La iniciativa, desarrollada junto a Greenpeace Austria, anima a la ciudadanía a señalar posibles focos de amianto para conocer mejor la magnitud de la contaminación y acelerar su descontaminación.
Los ciudadanos ya pueden señalar de forma sencilla en un mapa interactivo los lugares de Hungría, Austria y, en el futuro, de otros países donde sospechen que existe contaminación por amianto.
La herramienta, impulsada por Greenpeace, recopila tanto los emplazamientos identificados por la organización y las autoridades como aquellos en los que la descontaminación ya ha concluido. Ahora, sus responsables esperan que los vecinos contribuyan a ampliar esa información notificando nuevos casos.
El objetivo es ofrecer una visión más clara de la extensión de la contaminación, ayudar a las personas afectadas a identificar las zonas de riesgo y reclamar a las administraciones una respuesta más rápida.
Greenpeace reclama una respuesta coordinada
"Lo que vemos es que, hasta ahora, ni Austria ni Hungría han dado pasos realmente importantes para resolver esta crisis del amianto", lamentó Simon Gergely, responsable regional de sustancias químicas de Greenpeace Hungría. El experto recordó que la organización lleva meses denunciando la presencia de este material cancerígeno en espacios públicos de ambos países y criticó la falta de medidas coordinadas para eliminarlo.
"Seguimos esperando que se pongan en marcha actuaciones de descontaminación y que se apoye a los vecinos, los ayuntamientos y los parques nacionales para hacer frente al problema. Sin una estrategia central, se están adoptando soluciones improvisadas que, en algunos casos, pueden agravar la situación", advirtió.
Entre esos ejemplos, Gergely citó el asfaltado de carreteras sin retirar previamente el material contaminado, una práctica que, según explicó, puede hacer que el amianto vuelva a aflorar cuando se realicen nuevas obras. También cuestionó el uso de cloruro de calcio para reducir el polvo, ya que el producto termina siendo arrastrado por el tráfico y puede llegar hasta las viviendas cercanas.
Nuevos focos de contaminación
Greenpeace asegura que siguen apareciendo nuevas zonas afectadas. En Viena, por ejemplo, se ha detectado amianto en el propio asfalto de varias calles, desde donde puede liberarse en forma de polvo. La organización también ha identificado otro foco de contaminación en la ciudad húngara de Nagykanizsa.
"Necesitamos una estrategia nacional clara que ayude tanto a la población como a las autoridades a conocer la magnitud del problema. Por eso hemos creado este mapa junto con Greenpeace Austria, donde iremos incorporando tanto los casos confirmados como aquellos sobre los que existan indicios fundados", explicó Gergely.
Un mineral cuyas consecuencias pueden aparecer décadas después
El amianto está considerado uno de los materiales más peligrosos para la salud. Sus fibras microscópicas pueden permanecer en los pulmones durante décadas tras ser inhaladas y provocar enfermedades graves, entre ellas distintos tipos de cáncer.
"Las fibras se alinean con el flujo del aire y penetran hasta los bronquios. Una vez allí, el organismo no consigue eliminarlas con facilidad. Esto puede provocar una inflamación crónica que, con el paso de los años, aumente el riesgo de desarrollar un tumor", explicó el geólogo Tamás Weiszburg, antiguo director del Departamento de Mineralogía de la Universidad ELTE.
El experto realizó estas declaraciones durante una inspección celebrada en mayo en Szombathely, una ciudad donde se descubrió amianto en el firme de varias calles de un barrio habitado principalmente por familias con niños.
Sin respuesta del Gobierno
A comienzos de junio, Greenpeace envió una carta abierta a los ministros húngaros responsables de Medio Ambiente y Sanidad para reclamar medidas urgentes. La organización asegura que todavía no ha recibido respuesta, aunque espera que el Gobierno materialice las actuaciones anunciadas.
Mientras tanto, los vecinos continúan mostrando su preocupación. Según Gergely, incluso se han dado casos en los que las autoridades han intentado trasladar a propietarios particulares el coste de descontaminar terrenos donde había amianto sin que estos conocieran su existencia.
Además, Greenpeace ha mostrado su rechazo a los planes para reabrir de forma experimental varias minas en la región austriaca de Burgenland, una posibilidad que la organización considera "absolutamente inaceptable" y contra la que pide actuar tanto al Gobierno austríaco como al húngaro.