¿Sabías que algo tan sencillo como tomar una taza de café puede ayudar a crear papel ecológico? En Italia, una histórica papelera convierte residuos agrícolas y textiles en materia prima para sustituir parte de la celulosa que se obtiene de los árboles.
Las paredes de la papelera veneciana Favini (fuente en inglés), en el norte de Italia, rezuman historia, pero su producción lleva mucho tiempo mirando al futuro. Esta empresa familiar, que este año celebra su 120 aniversario, fue una de las primeras del mundo en industrializar la fabricación de papel ecológico utilizando fibras alternativas y materiales de desecho. Así se reduce la presión sobre los bosques y se da una segunda vida a elementos que de otro modo acabarían en la basura, como subproductos agrícolas y textiles.
Y la búsqueda de nuevos materiales no se detiene nunca.
"En estos momentos estamos trabajando con dos tipos de residuos, pieles de tomate y maíz. A lo largo de los años hemos experimentado con más de 500 tipos distintos de biomasa, pero solo alrededor del 5%, en última instancia, se ha podido escalar para la producción industrial", explica Giacomo Berton, responsable de Investigación y Desarrollo en Favini.
Los materiales recuperados representan entre diez y 40% del producto final. Estos subproductos terminan en papeles de lujo, bolsas de tela y envases de alta gama. El responsable de marketing, Michele Posocco, explica qué puede fabricar la empresa con 14 tipos distintos de residuos:
"Con estos 14 materiales hemos creado una gama llamada Crush, que vendemos en todo el mundo. Es un ejemplo claro de cómo los materiales descartados de una cadena de suministro industrial pueden reutilizarse de forma creativa y convertirse en nuevas materias primas".
Todo empezó a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990. La necesidad de recuperar la laguna de Venecia y atajar la proliferación de algas convirtió un problema en una oportunidad, utilizar esas algas para fabricar papel. Así nació Alga Carta, el primer papel ecológico de la empresa, patentado en 1992.
"Tomamos esta decisión gracias a la visión de mi abuelo", explica el director de Exportación y Marketing, Andrea Favini. "Posicionó esta pequeña empresa en un mercado de nicho. En aquel momento, las preocupaciones medioambientales en la industria del papel interesaban a un número muy limitado de clientes. Tuvimos que convencerles para que se sumaran al proyecto porque aportaba un valor real para la ecología y el medio ambiente".
Hoy, los papeles ecológicos siguen siendo un mercado de nicho en Europa, pero son el segmento de la empresa que más crece, representan el 10% de su facturación anual, favorecidos por unos precios comparables a los de otros papeles tradicionales de alta calidad. El reto es garantizar una cadena de suministro estable. Alrededor de una docena de empresas italianas e internacionales entregan sus subproductos a la papelera, entre ellas la tostadora de café del Véneto Dersut (fuente en inglés).
La consejera delegada de la empresa, Lara Caballini di Sassoferrato, nos mostró la denominada "silverskin", la piel que recubre el grano de café y se desprende durante el proceso de tostado. Es también la materia prima que Dersut suministró a la papelera para fabricar 60.000 bolsas de compra de gama alta para su marca.
"Siempre la hemos recogido", señala Caballini di Sassoferrato, "ya que puede utilizarse como fertilizante del suelo, por ejemplo en agricultura ecológica. Pero en 2022 iniciamos una colaboración con la Universidad de Padua, que descubrió que también podía emplearse en la producción de papel".
El proyecto le valió a Dersut el premio Sustainable Company 2025 (fuente en inglés) y ya ha llevado a los socios implicados a plantearse los siguientes pasos de su colaboración.
Los papeles ecológicos son papeles de lujo diseñados para garantizar un alto rendimiento en impresión y transformación. Para explorar sus aplicaciones, concluyo mi recorrido en una empresa de fabricación de envases de gama alta que trabaja con la papelera Favini desde hace 30 años. Aquí, la sostenibilidad se combina con la calidad estética y la atención al detalle típicas de los productos Made in Italy.
"En los últimos años, nuestras compras a Favini han aumentado un 300%", afirma Gabriele Rostellato, responsable de producción de DUEGI Packaging (fuente en inglés). "Ese crecimiento lo han impulsado clientes que valoran la artesanía, respaldados por un socio industrial capaz de suministrar a gran escala. Hemos crecido juntos y ellos han crecido con nosotros".