La caída del precio de los paneles solares ha acelerado la expansión de la energía fotovoltaica en el campo, pero sin renunciar a los cultivos: un equipo alemán desarrolla sistemas de agrovoltaica que permiten producir alimentos y electricidad en la misma parcela.
Nuestro recorrido comienza en la granja de Georg Bockmaier. Normalmente cultiva patatas y cereales, como ya hicieron su padre y su abuelo. Grasbrunn, el pueblo situado a las afueras de Múnich donde vive Bockmaier, registra estos días una actividad poco habitual: están llegando máquinas pesadas y una cuadrilla de construcción procedente de Eslovaquia levanta, en el campo situado detrás de la granja, una instalación agrofotovoltaica (agri-PV) dotada de un sofisticado sistema de seguimiento solar.
Estamos en Baviera, una región del sur de Alemania considerada un auténtico polo de empresas emergentes, especialmente en el ámbito de las soluciones innovadoras para la agricultura inteligente. Feld.energy es una de ellas. Esta ambiciosa compañía se creó hace dos años y crece a gran ritmo. Más de 800 agricultores han decidido apostar por su tecnología y, junto con feld.energy, están instalando sistemas agri-PV en unas 900 hectáreas.
¿Significa esto que el paisaje bávaro quedará cubierto de paneles solares y que la actividad agrícola dejará de ser posible? En absoluto, responde Bockmaier: "Es algo nuevo, pero puedo seguir cultivando. Si entro con mi cosechadora, con un ancho de corte de 6,60 o incluso 7,50 metros, paso entre las filas de paneles sin ningún problema. También podemos colocar los paneles fotovoltaicos en posición vertical".
Nikolai Voitiouk-Blum es vicepresidente de operaciones de feld.energy. "Nuestra visión para los próximos cuatro años está clara", explica el directivo. "Queremos expandirnos a otros países europeos, como Italia, y poner en servicio un gigavatio de capacidad fotovoltaica, el equivalente a la producción de una central nuclear".