La vida laboral prevista varía considerablemente entre los países de la Unión Europea. Desde los Estados miembros donde se espera que los ciudadanos trabajen durante más de cuatro décadas hasta aquellos con una trayectoria profesional mucho más corta, el mapa europeo refleja notables diferencias.
La prolongación de la vida laboral es una tendencia cada vez más visible en Europa. En un contexto de envejecimiento de la población y presión sobre los sistemas de pensiones, numerosos países han elevado o prevén elevar la edad de jubilación, una medida que ha generado un intenso debate social y político.
Uno de los casos más emblemáticos fue el de Francia, donde en 2023 cientos de miles de personas protagonizaron manifestaciones y huelgas contra la reforma impulsada por el Gobierno de la entonces primera ministra Élisabeth Borne para retrasar la edad legal de jubilación de los 62 a los 64 años.
La reforma superó el trámite parlamentario, pero la Asamblea Nacional votó posteriormente en 2025 aplazar su aplicación hasta 2028, después de las próximas elecciones presidenciales francesas, para evitar un nuevo colapso del Gobierno.
Europa retrasa la jubilación y amplía la vida laboral
En Rumanía, el Gobierno está elevando la edad de jubilación de las mujeres a 65 años desde los 63 de aquí a 2035, para igualarla a la de los hombres, como parte de una reforma más amplia de las pensiones. También está aumentando de forma gradual la edad de jubilación de jueces y fiscales hasta los 65 años, actualmente pueden retirarse, como muy pronto, hacia finales de los 40 años, según el tiempo que hayan servido.
El Parlamento de Dinamarca también ha aprobado una ley que eleva la edad de jubilación de la pensión pública a 70 años para el año 2040, en un intento de vincularla al aumento de la esperanza de vida, lo que sitúa al país entre los que tienen una edad de jubilación más alta de Europa.
Al mismo tiempo, la duración esperada de la vida laboral en toda la UE también está aumentando. En concreto, la vida laboral media prevista para las personas de 15 años o más en la UE alcanzó los 37,5 años en 2025, según Eurostat. La cifra supone un aumento frente a los 37,2 años de 2024 y los 35,2 años de 2016.
El indicador de Eurostat estima cuántos años puede esperar pasar en la población activa un joven de 15 años en las condiciones actuales, incluye periodos tanto de empleo como de desempleo y no es una medida de la edad de jubilación ni de cuánto tiempo deberían trabajar las personas. Sin embargo, existen diferencias significativas entre los países de la UE y parece dibujarse una brecha entre el norte y el sur.
En siete países de la UE, se espera que la vida laboral de los trabajadores alcance 40 años o más, es el caso de Países Bajos (44 años), Suecia (43,3), Dinamarca (42,6), Estonia (41,5), Irlanda (40,7), Alemania (40,2) y Finlandia (40,1). En el extremo opuesto de la tabla, Rumanía (32,7), Italia (33) y Bulgaria (34,6) registran las vidas laborales medias más cortas.
La brecha de género también se refleja en la vida laboral
También se observa una clara brecha de género entre los ciudadanos de la UE, los hombres (39,5) trabajan de media unos cuatro años más que las mujeres (35,4). Los hombres de Países Bajos (45,9), Suecia y Dinamarca (ambos 44,5) e Irlanda (43,4) tienen las vidas laborales más largas, las más cortas para los hombres se registran en Bulgaria (35,9 años), Rumanía (36,0) y Croacia (36,3), según Eurostat.
Por su parte, las mujeres trabajan más tiempo en Suecia (42,3 años), Países Bajos (41,9) y Estonia (41,8), mientras que las vidas laborales más cortas de la UE corresponden a las italianas (28,4), las rumanas (29,1) y las griegas (31,8).
Eurostat señala que estas cifras no reflejan las edades legales de jubilación, los objetivos políticos ni ninguna medida prescriptiva de cuánto tiempo deben trabajar las personas, describen más bien los patrones observados de participación en el mercado laboral. Con todo, es cierto que los países europeos afrontan presiones demográficas generalizadas, en particular una mayor esperanza de vida y una menor tasa de natalidad.
Ante esta realidad, los gobiernos recurren cada vez más a medidas impopulares como elevar la edad de jubilación, reducir las opciones de jubilación anticipada e incrementar las cotizaciones a las pensiones para intentar aliviar la presión sobre sus sistemas sociales y sanitarios.