Cuando se cumple el primer aniversario del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, las nuevas amenazas de Donald Trump lo ponen en entredicho. ¿Hasta qué punto son graves y cómo puede responder la UE si se hacen realidad? 'Euronews' analiza los distintos escenarios.
El acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos celebra un aniversario agridulce. Un año después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump, cerraran el histórico pacto en Turnberry, Escocia, las relaciones comerciales transatlánticas vuelven a estar en peligro por las nuevas amenazas que llegan desde Washington.
La multa de 890 millones de euros impuesta la semana pasada por la Comisión al gigante tecnológico estadounidense Google desató la ira de la Administración Trump. En un mensaje en Truth Social, el presidente adelantó que EE.UU. abriría investigaciones sobre prácticas comerciales desleales, una señal de que su Gobierno está dispuesto a tomar represalias cuando la UE aplique sus normas digitales a las empresas estadounidenses.
Sin embargo, Trump podría tener que anticipar consecuencias en su propio país. Tras meses de negociaciones para aplicar el acuerdo de Turnberry, que fija aranceles estadounidenses del 15% a los bienes europeos y elimina los derechos de la UE sobre los productos industriales de Estados Unidos, los europeos introdujeron cláusulas de salvaguardia que les permiten reintroducir aranceles a los productos estadounidenses en circunstancias específicas.
'Euronews' analiza hasta qué punto es seria la amenaza de Estados Unidos y cuáles son las posibilidades de que el acuerdo quede suspendido.
Qué ha pasado tras la multa de la UE a Google
En cuanto la UE anunció que multaba a Google por su posición dominante en los mercados digitales europeos, Washington lanzó dos advertencias. La noche del jueves, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo que la multa de la UE creaba "incertidumbre" para el acuerdo de Turnberry y ponía en peligro el diálogo entre la UE y Estados Unidos sobre las normas digitales europeas.
Al día siguiente, la amenaza estadounidense cobró mayor gravedad con un mensaje de Trump en Truth Social, en el que escribió: "Estados Unidos no es una 'hucha' para Europa, ni permitiremos que lo sea".
Añadió que su administración abriría una investigación al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense de 1974, que permite al Gobierno federal responder a prácticas comerciales desleales de países extranjeros. "La Unión Europea pagará un precio muy alto por esta conducta ilegal y profundamente poco ética, sobre la que les he advertido de forma constante", afirmó. "Permanezcan atentos".
Hasta qué punto son serias las amenazas de Trump
Desde que se cerró el acuerdo de Turnberry, los europeos se han acostumbrado a recibir amenazas de Trump en las redes sociales y, la mayoría de las veces, ya ni siquiera reaccionan.
En diciembre de 2025, Washington amenazó con imponer restricciones o tasas a una lista de empresas tecnológicas europeas, entre ellas Accenture, Siemens y Spotify, si la UE seguía regulando a las grandes tecnológicas estadounidenses mediante sus normas digitales.
La Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA), dos piezas clave de la legislación digital europea, han sido criticadas repetidamente por la Administración Trump desde su regreso al poder como barreras no arancelarias dirigidas principalmente contra empresas estadounidenses.
"Vamos a ver qué ocurre con el tiempo", señaló a 'Euronews' el eurodiputado socialdemócrata alemán Bernd Lange, responsable de comercio del Parlamento Europeo. Añadió que están en marcha conversaciones con Estados Unidos sobre la regulación digital europea, pero admitió que no sabía si desembocarían en resultados "concretos". No obstante, Lange considera que, si las amenazas de Trump van en serio, Estados Unidos podría imponer restricciones a los servicios digitales europeos.
Qué puede hacer la UE si Trump cumple sus amenazas
El 19 de mayo, tras horas de negociaciones, los Estados miembros del bloque y el Parlamento Europeo llegaron a un acuerdo para eliminar los aranceles de la UE a los productos estadounidenses a partir del 1 de julio. Sin embargo, para garantizar la estabilidad de las empresas europeas, los legisladores insistieron en incluir salvaguardias que blindaran el acuerdo frente a futuras amenazas.
La Comisión puede ahora suspender el acuerdo si Estados Unidos no respeta el techo del 15% o si "menoscaba el acceso de los operadores económicos de la Unión al mercado de Estados Unidos, discrimina contra operadores económicos de la Unión que pretendan operar, o ya operen, en Estados Unidos, o los toma como objetivo".
El reglamento que elimina los derechos de la UE añade que también podrá suspenderse si Estados Unidos "perturba la relación comercial y de inversión entre la Unión y Estados Unidos".
La eurodiputada conservadora croata Željana Zovko expresó a 'Euronews' que la "responsabilidad" de suspender el acuerdo "se ha confiado con razón a la Comisión". "Estoy convencida de que actuará en el momento oportuno y sobre la base de hechos", añadió.
Quién en la UE querría suspender el acuerdo
En las últimas semanas, la Comisión ha dado a entender que, con independencia de que Estados Unidos imponga nuevos aranceles, está dispuesta a aceptarlos siempre que respeten el techo del 15%.
Eso es lo que ocurrió el viernes, cuando entró en vigor un nuevo régimen arancelarioen sustitución del aplicado inicialmente, tras una sentencia de febrero del Tribunal Supremo de Estados Unidos. El Ejecutivo comunitario se dio por satisfecho al ver que los nuevos aranceles estadounidenses se fijaban en el 10%, pese a que se impusieron por supuestos incumplimientos a la hora de prohibir importaciones producidas con trabajo forzado, una acusación que la UE rechaza y ante la que asegura disponer de normas estrictas para mantener esos productos fuera de su mercado.
Pero ¿qué ocurriría si el objetivo fueran los servicios de la UE? Lange explicó que existe un acuerdo con la Comisión para que, en caso de que tenga que suspender el acuerdo, tenga en cuenta la posición del Parlamento.
"De modo que, si nosotros defendemos la suspensión, supongo que ellos también lo harán", dijo, y añadió que habría voluntad política suficiente en el Parlamento para dar ese paso. "Ahora tenemos mucha más confianza en nosotros mismos que hace un año".