Lukashenko ha incluido 'Euronews' en su lista de materiales "extremistas" y amenaza con sanciones a los ciudadanos que almacenen o difundan sus contenidos. Ángel Badillo, experto del Real Instituto Elcano analiza el alcance real de esta medida y sus consecuencias para los bielorrusos.
El Gobierno de Aleksandr Lukashenko ha vetado a 'Euronews' y ha incluido al medio en la Lista Republicana de Materiales Extremistas de Bielorrusia, tras una orden del Tribunal de Distrito de Horki dictada el 4 de agosto de 2026 y de ejecución inmediata. A partir de ahora, el acceso al medio quedará restringido en el país, y los ciudadanos que almacenen o difundan sus contenidos podrán enfrentarse a sanciones administrativas. 'Euronews' era hasta la fecha la principal fuente de información europea para la audiencia bielorrusa. Las autoridades bielorrusas tampoco han explicado públicamente los argumentos que la motivaron.
La líder opositora bielorrusa Sviatlana Tsikhanouskaya fue una de las primeras voces en reaccionar, calificando la medida de "vergonzosa" y denunciando que convierte a los espectadores en objetivos directos de la represión. "El régimen de Lukashenko ha calificado a 'Euronews' de 'extremista' por llevar la verdad a millones de bielorrusos", escribió en la red social X. Por su parte, el director editorial de 'Euronews', Claus Strunz, advirtió de que "un Estado que califica a 'Euronews' de 'extremista' revela su propio miedo a la información libre", y reafirmó el compromiso del medio con su audiencia bielorrusa.
Un riesgo documentado, no teórico
Ángel Badillo, investigador principal para Lengua y Cultura del Real Instituto Elcano, advierte de que el peligro al que se enfrentan los ciudadanos bielorrusos que sigan accediendo a 'Euronews' "es enorme, pero no teórico, está muy documentado por organizaciones internacionales". Según explica, las autoridades equiparan la suscripción a medios declarados "extremistas" con el apoyo a formaciones de ese tipo, lo que puede derivar en responsabilidad penal de hasta siete años de prisión. "El control es tan brutal que, como sabemos a través de Human Rights Watch, las autoridades fronterizas revisan los móviles de los ciudadanos que regresan del extranjero en busca de aplicaciones o contenido de medios prohibidos, pero también lo hacen universidades o ciertas empresas estatales", señala.
La represión no se limita al espacio público. Según Badillo, alcanza también el ámbito privado de cada ciudadano. El Centro de Derechos Humanos Viasna contabiliza más de 1.100 prisioneros políticos en el país, mientras que la lista de personas implicadas en "actividades extremistas" —como la consulta de medios prohibidos— supera ya las 6.000, según datos de Amnistía Internacional. "El estado de la libertad de expresión en Bielorrusia es límite, y no hay duda de que es el peor desde la desaparición de la URSS", concluye el investigador.
La etiqueta "extremista" como herramienta de control masivo
El investigador explica cómo funciona en la práctica este mecanismo de control. "En muchos países autoritarios, la utilización del término 'extremismo' sin calificarlo de violento es la puerta de entrada para poder considerar punible no una conducta, sino una opinión o una creencia".
Las listas de personas y organizaciones extremistas se conforman mediante decisiones administrativas no sujetas a revisión judicial, sin que los afectados reciban notificación alguna. "El corpus normativo bielorruso es suficientemente ambiguo y amplio como para dotar a las autoridades de una discrecionalidad casi ilimitada. La lista de actividades es tan extensa, y en la práctica, desconocida, que la única conducta racional para los ciudadanos bielorrusos es no acercarse a nada por miedo a sufrir represalias", añade.
La estela de Putin: ¿Una estrategia coordinada con Moscú?
El veto a 'Euronews' sigue el mismo camino que Rusia emprendió tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, cuando el Kremlin bloqueó tanto las emisiones televisivas como los contenidos digitales del medio. La emisión del canal de televisión del medio europeo ya había sido prohibida en Bielorrusia en 2021 por motivos de procedimiento legal.
Badillo no descarta que haya una estrategia conjunta, aunque matiza que es difícil determinar si existe una iniciativa rusa como tal o si se trata de una simbiosis geopolítica. "En 2023, ambos países adoptaron una 'Concepción de Seguridad de la Información' con el objetivo de combatir la supuesta destrucción de valores 'espirituales y morales', que incluye la coordinación bilateral", explica. "Al mismo tiempo, se está construyendo un tejido mediático conjunto, el llamado hólding del Estado de la Unión, con canales de televisión, radio y medios escritos, que debería estar plenamente operativo a lo largo de 2026 como garantía de la unificación del espacio informativo y como modo de ir cerrando el relato oficial como único", señala el analista.
En cuanto a la decisión concreta de prihibir el acesso a los contenidos de 'Euronews', Badillo apunta a que probablemente no obedezca a una causa específica, sino a un procedimiento rutinario y administrativo. "Casi todos los medios independientes bielorrusos ya estaban designados desde 2022-2023, así que el caso de 'Euronews' era un tanto anómalo: extranjero, 'mainstream', no militante, probablemente consumible sin sensación de disidencia. Precisamente por eso era el último puente y el más difícil de justificar como 'extremista'", apunta. En cualquier caso, el investigador considera que el mensaje es claro: "La etiqueta 'europeo' no confiere inmunidad".
Las escasas vías de escape que les quedan a los bielorrusos
El panorama para los ciudadanos que quieran seguir accediendo a información independiente es cada vez más sombrío. "Las VPN no están muy extendidas en el país, y los rastros como las suscripciones o las cachés de los dispositivos son muy arriesgados", advierte Badillo. Incluso el uso de aplicaciones como Telegram puede ser peligroso, dado que se han utilizado bots en cuentas falsas como cebo para identificar a ciudadanos y acusarlos de disidencia.
Los medios unidireccionales, como la radio, las emisiones satelitales (aunque las antenas satelitales están prohibidas desde hace más de una década) o la mensajería encriptada, siguen siendo de las pocas opciones disponibles.
Para quienes necesiten orientación, el investigador señala que organizaciones como la Asociación de Periodistas Bielorrusos (BAJ) en el exilio, Access Now, CPJ y RSF mantienen guías actualizadas y específicas para Bielorrusia. "La respuesta, concluye Badillo, es tristemente que las vías de escape del relato oficial son cada vez más reducidas, como pasaba en la Europa de hace un siglo en pleno auge de los autoritarismos comunista o fascista".