El auge de la inteligencia artificial y el enorme consumo eléctrico de los centros de datos reabren en Irlanda el debate sobre la energía nuclear, prohibida por ley desde hace décadas.
Irlanda mantiene abierta la puerta a la energía nuclear como posible respuesta al creciente consumo energético de los centros de datos, incluso mientras el Gobierno insiste en que su estrategia energética inmediata seguirá centrada firmemente en las renovables, según explicó a 'Euronews' un responsable del Gobierno irlandés.
"Existe la necesidad de estudiar todas las opciones con potencial de descarbonización a largo plazo", señaló un portavoz del Departamento de Clima, Energía y Medio Ambiente de Irlanda.
El debate político sobre el futuro de los centros de datos se intensifica en Dublín, considerada el Silicon Valley de Europa. Según la Oficina Central de Estadísticas del país, los centros de datos consumen entre el 21% y el 22% de la electricidad total de Irlanda, una cifra que se prevé que aumente hasta el 31% a principios de la década de 2030 con el auge masivo de los modelos de inteligencia artificial.
Irlanda nunca ha producido energía nuclear y prohibió oficialmente por ley en 1999 la generación nuclear en su territorio, alegando el historial internacional de accidentes nucleares. El Gobierno sostiene que Irlanda debe dar prioridad a las tecnologías que pueden desplegarse con rapidez, entre ellas la eólica terrestre, la solar, el almacenamiento en baterías y las interconexiones, además de los primeros proyectos de eólica marina del país.
Pero el taoiseach irlandés, Micheál Martin, dejó entrever en mayo una nueva disposición a recurrir a la energía nuclear, poco antes de pedir a la población que deje de "demonizar los centros de datos". Los centros de datos de la UE consumieron en 2024 unos 70 TWh de electricidad y se prevé que alcancen los 115 TWh en 2030, suficiente para abastecer durante todo un año a unos 32,9 millones de hogares europeos.
Un largo camino por delante
Aun así, Dublín admite que las centrales nucleares convencionales tardarían años en desarrollarse y no serían una solución rápida para la creciente demanda de los centros de datos prevista en el futuro. Además, invertir en nuclear obligaría a Irlanda a crear un sistema regulador completamente nuevo que cubra desde la construcción y la operación hasta el desmantelamiento y la gestión de los residuos radiactivos.
Según el responsable gubernamental, "la energía nuclear no podría incorporarse de forma práctica a nuestro sistema eléctrico al menos hasta la década de 2040". Con todo, Dublín deja cada vez más claro que no quiere descartarla más allá de ese horizonte. Según el portavoz del Gobierno, un estudio técnico está analizando 30 tecnologías capaces de ayudar a descarbonizar el sistema eléctrico, incluida la nuclear.
La evaluación comparará las tecnologías en función de su coste, grado de madurez, plazos de despliegue y aceptación social. La decisión también debería ayudar a Irlanda a reducir los precios de la electricidad, actualmente los más altos de la UE, seguida de Chipre.
Revocar la prohibición
Sin embargo, el principal obstáculo inmediato para el despliegue de la energía nuclear en Irlanda es jurídico. En mayo, el parlamentario de Fianna Fáil James O'Connor presentó un proyecto de ley para legalizar la energía nuclear, lo que ha abierto un nuevo debate sobre la cuestión.
Y el 2 de junio, el ministro de Empresa, Turismo y Empleo, el miembro de Fine Gael Peter Burke, presentó un estudio económico que muestra que el sector de los centros de datos en Irlanda genera 2.200 millones de euros de actividad económica al año y sostiene 19.500 puestos de trabajo.
La coalición de Gobierno irlandesa celebró el informe como prueba de que el sector de los centros de datos desempeña un papel clave en el impulso de la actividad económica en Irlanda.
"El informe subraya que el desarrollo continuado de la capacidad de los centros de datos debe alinearse con los objetivos económicos, energéticos y climáticos de Irlanda", afirmó Burke. "A través de nuestro nuevo plan para grandes consumidores de energía, todos los nuevos centros de datos deberán generar su propia energía en las instalaciones o en sus proximidades, y el 80% de esa generación deberá proceder de fuentes renovables".
Tom Parlon, presidente de la Irish Data Centre Supplier Alliance, celebró el estudio económico y afirmó que aporta "pruebas claras" de la magnitud de la actividad económica que puede generar el sector de los centros de datos en Irlanda.
"Oímos con frecuencia afirmaciones de que el sector de los centros de datos no crea empleo y aporta poco beneficio a la economía irlandesa, pero este informe demuestra que esas afirmaciones están muy lejos de la realidad", dijo Parlon.
Prosperidad económica frente a degradación ambiental
Sin embargo, la imagen de los centros de datos entre la opinión pública es mucho menos positiva. Sus críticos sostienen que consumen tanta electricidad como ciudades enteras y que necesitan millones de litros de agua al día solo para mantenerse fríos. En muchos casos, el agua se extrae directamente de comunidades locales, a menudo ya muy afectadas por la sequía.
Una nueva ley de la UE que obligaría a los centros de datos a revelar sus verdaderos costes energéticos y los empujaría a reducir sus emisiones está siendo impugnada por los lobbies de las grandes tecnológicas. Si finalmente sale adelante, el nuevo sistema de calificación de centros de datos se aplicaría a partir del 15 de agosto de 2027, cuando se emitirían las primeras etiquetas de sostenibilidad.
Preocupados por el impacto ambiental, los grupos ecologistas instan al comisario de Energía, Dan Jørgensen, a frenar la rápida expansión de los centros de datos antes de la decisión final que deben adoptar los colegisladores de la UE de aquí a finales de año.
Al comentar el creciente debate sobre la posibilidad de construir una central nuclear en Irlanda, Oisín Coghlan, asesor de políticas de la Irish Environmental Network, ridiculizó las recientes declaraciones del jefe del Gobierno irlandés sobre la nuclear y las calificó de 'vice signalling'.
"Por sus viajes a Estados Unidos en el día de San Patricio sabe que el Gobierno de Trump apuesta mucho por la inteligencia artificial", señaló Coghlan a 'Euronews'. "El Taoiseach Micheál Martin deja claro que su Gobierno hará lo que haga falta para suministrar energía a los centros de datos de las tecnológicas estadounidenses, no solo con los 'molinos de viento' que Trump detesta, sino también con una nuclear de corte machista. Aunque llegue demasiado tarde, cueste demasiado y no haga falta".
Scott Lane, fundador y consejero delegado de Speeki, una firma independiente de verificación en materia ambiental, de sostenibilidad y de gobernanza, afirmó que pese a los riesgos para el medio ambiente, los centros de datos son una "necesidad" para el futuro de las economías del mundo, pese a su "impacto masivo" en el entorno y a las dudas sobre dónde pueden levantarse de forma justa.
"En lugar de luchar contra una conclusión inevitable, ahora la responsabilidad debe recaer en los responsables políticos y en los líderes en materia ESG para mitigar y, siempre que sea posible, convertir en positivo el impacto ambiental de estos centros", declaró Lane a 'Euronews'.
"Eso puede pasar por una diligencia debida más estricta sobre los operadores y los proveedores externos en lo que respecta a cómo interactúan con las comunidades locales y las afectan, o por acelerar soluciones de energía renovable y sistemas responsables de refrigeración con agua. Si los proveedores de centros de datos no pueden demostrar que avanzan en estos frentes, las empresas y sus responsables de sostenibilidad deben apartarse".