Francia aparece a la cola en un nuevo índice mundial de adopción de IA, casi la mitad de sus funcionarios nunca la usa en el trabajo pese a la fuerte inversión pública.
Los gobiernos europeos van por detrás de sus homólogos en el resto del mundo en el uso de la inteligencia artificial (IA) en los servicios públicos, según un nuevo estudio.
Francia, Alemania y el Reino Unido tienen dificultades para convertir sus ambiciones en materia de IA en herramientas prácticas para los funcionarios, según el Índice de Adopción de la IA en el Sector Público 2026, publicado hoy.
El estudio, elaborado por Public First para el 'Center for Data Innovation' con el patrocinio de Google, revela que, mientras el uso de la IA se acelera a escala mundial, los países europeos adoptan una postura más prudente y más reacia al riesgo que ha dejado a muchos empleados públicos sin acceso a la tecnología que está transformando el trabajo de la administración en otros lugares.
A pesar de la amplia adopción —el 74 % de los empleados públicos en el mundo utiliza ya la IA y el 80 % se siente más capacitado gracias a ella—, solo el 18 % considera que sus gobiernos están aprovechando la tecnología de forma muy eficaz.
El índice se basa en una encuesta a 3.335 empleados públicos de diez países, entre ellos el Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Brasil, Sudáfrica, India, Singapur y Arabia Saudí.
Francia, a la cola en el estudio
Entre los diez países encuestados, Francia se situó en última posición. El 74 % de los empleados públicos franceses considera que la IA no puede realizar ninguna parte de su trabajo y alrededor del 45 % afirma que nunca la utiliza en su puesto.
Solo el 27 % de los trabajadores en Francia señaló que su organización invierte en herramientas de IA y muchos denunciaron que las orientaciones de la dirección sobre cómo usarla son poco claras.
Esta limitada experiencia directa parece estar influyendo en las actitudes. Muchos funcionarios franceses no esperan que la IA mejore la eficiencia.
"Aunque Francia presenta la IA como una herramienta estratégica para la competitividad y la modernización, sin experiencia directa su valor sigue siendo algo abstracto para muchos trabajadores", señala el informe.
Las conclusiones resultan especialmente llamativas si se tiene en cuenta la importante inversión de Francia en infraestructuras de IA y la elaboración de marcos éticos destinados a guiar un despliegue responsable de esta tecnología en la administración.
El informe advierte de que el 70 % de los empleados que usan activamente la IA en organizaciones con escasas directrices al respecto la utilizan en la sombra, es decir, recurren a estas herramientas sin que sus empleadores lo sepan.
La actitud de Europa ante la IA
En Europa, en términos generales, la adopción sigue siendo prudente. Alemania y Francia se sitúan entre los países más reacios al riesgo, donde el uso de la IA se limita a especialistas y proyectos piloto.
El Reino Unido ha avanzado en la adopción de la IA, pero aún afronta carencias en materia de orientaciones e infraestructuras. El 37 % de los empleados públicos ha recibido algún tipo de formación en IA, pero la implantación sigue siendo desigual entre departamentos y muchos trabajadores no tienen acceso a herramientas autorizadas.
Países como Singapur, Arabia Saudí e India encabezan la lista, ya que combinan un fuerte respaldo político con un uso amplio y cotidiano de la IA en el trabajo de la administración.
La encuesta midió la adopción de la IA en cinco ámbitos, las actitudes hacia esta tecnología, la confianza en su uso, el acceso a herramientas autorizadas y a orientaciones de los responsables, el grado de integración de la IA en el trabajo diario y el acceso a la formación.
El equipo responsable de la encuesta sostiene que estos factores determinan si los gobiernos son capaces de convertir sus estrategias de IA en mejoras reales de los servicios públicos.
La encuesta fue realizada por el 'Center for Data Innovation', con el patrocinio de Google.
"Muchos gobiernos tienen planes ambiciosos para la IA en el sector público, pero algunos están creando mejores condiciones que otros para su uso en el mundo real", afirmó Rachel Wolf, directora ejecutiva de Public First.
"Nuestra investigación muestra quién está teniendo éxito y dónde hacen falta mejoras. Esto es importante porque una IA eficaz permite ofrecer mejores servicios públicos, mejores resultados para los ciudadanos y unas instituciones públicas más resilientes".