De avatares de Jesucristo a asistentes budistas, las aplicaciones de IA que ofrecen guía espiritual e interacción ganan popularidad, pero persisten las dudas sobre su uso y su ética.
Desde gurús hindúes y sacerdotes budistas hasta versiones con IA de Cristo, los desarrolladores están utilizando la inteligencia artificial para crear avatares capaces de transmitir ideas espirituales basadas en enseñanzas religiosas. Estas aplicaciones se conciben como herramientas de divulgación, mientras que otras buscan digitalizar e interpretar textos antiguos.
"Hasta donde sé, todas las religiones están participando al menos en un debate sobre qué es la IA, hacia dónde se dirige y qué impacto tendrá en nuestra comprensión de lo que significa ser humanos", afirma Beth Singler, antropóloga especializada en religión e IA en la Universidad de Zúrich.
Entre ellas figura la empresa tecnológica Just Like Me, que ha creado un avatar de Jesús con IA dirigido a acercarse a los más jóvenes. En su página web, los usuarios pueden iniciar una videollamada con el avatar, que se presenta como "tu mentor diario para el consuelo, la orientación y la esperanza".
Este Cristo artificial aparece como una figura hiperrealista de aspecto humano, vista de hombros hacia arriba y que se dirige directamente al usuario. A medida que la IA se integra más en la sociedad, crece la preocupación por su impacto en la salud mental y por la necesidad de poner límites y regular su uso.
Sin embargo, Just Like Me sostiene que su Jesucristo de IA ofrece una alternativa más significativa al 'doomscrolling' -o lo que es lo mismo, a la tendencia de ojear noticias negativas dejando un sinsabor casi apocalíptico-, alentando la reflexión y la conexión.
"Si hablas con Jesús o con una de nuestras otras IA, se crea una amistad, se forma un vínculo, y recuerdan las conversaciones anteriores", sostiene Chris Breed, director ejecutivo de Just Like Me. La empresa estadounidense afirma que su modelo de IA se ha entrenado con la versión del rey Jacobo de la 'Biblia' y con diversos sermones.
"Cuenta con un conjunto de información y un propósito muy definidos, centrados en la espiritualidad y en ofrecer orientación y acompañamiento", explica Jeff Tinsley, cofundador e inversor de Just Like Me.
Una práctica ya abrazada por el budismo
En Japón, los desarrolladores exploran ideas similares dentro del budismo. El sacerdote budista zen Roshi Jundo Cohen lleva años entrenando desde su casa al avatar de IA Emi Jido.
Emi aparece como un personaje animado de cuerpo entero, que se mueve y reza en un templo zen. Según sus creadores, no está concebida como una 'maestra gurú', sino más bien como una niña. En 2024 ordenó vía Zoom al prototipo de IA Zbee, que a partir de entonces se convirtió en la sacerdotisa novicia Emi Jido.
"Emi está pensada para ser una amiga zen, alguien que ayude a las personas en su práctica zen y que, desde una perspectiva budista y zen, ofrezca palabras de amabilidad y de sabiduría", apunta Cohen.
Las cuestiones éticas que rodean la creación de una IA religiosa son una de las razones por las que Emi Jido, una joven sacerdotisa budista de IA, aún no se ha lanzado al público.
"Si das a luz a un niño, no lo lanzas sin más al mundo esperando que se convierta en una buena persona. Tienes que educarlo y transmitirle valores", considera Jeanne Lim, fundadora y directora ejecutiva de BeingAI y creadora del prototipo de IA Zbee.
Lim explica que el objetivo es poner a Emi a disposición del público de forma gratuita en el futuro, cuando esté preparada. "Emi está al inicio de un camino que, espera, continúe durante generaciones", afirma Cohen.
Los expertos señalan que el debate sobre la IA crece entre los grupos religiosos, aunque no está claro hasta qué punto se están utilizando estas herramientas. "No está claro cuántas personas usan esto de forma habitual, si para algunas es solo una moda pasajera o si para otras está influyendo de manera más profunda en su pensamiento espiritual", concluye Singler.