Un nuevo informe revela que menores de todo Reino Unido burlan las medidas de seguridad en internet con fechas de nacimiento falsas, DNIs prestados y hasta barbas improvisadas.
Un tercio de los niños afirma que ha sorteado los controles de edad en línea en los dos últimos meses, algunos dibujándose bigotes falsos en la cara para engañar al software de reconocimiento facial.
El informe de Internet Matters, titulado 'The Online Safety Act: Are Children Safer Online?', encuestó a 1.270 menores de entre 9 y 16 años y a sus progenitores en todo el Reino Unido para comprobar si la histórica legislación del país sobre seguridad en línea ofrece una protección real a la infancia.
Una madre contó a los investigadores que sorprendió a su hijo usando un lápiz de cejas para dibujarse un bigote en la cara y superar así la estimación de edad mediante reconocimiento facial de una plataforma. Funcionó: fue verificado como si tuviera 15 años, cuando en realidad tiene 12.
¿Qué revela el informe?
El estudio constató que el 46% de los menores considera que los controles de edad son fáciles de sortear, frente a solo el 17% que los ve difíciles. Entre los métodos de infiltración descritos por los niños figuraban introducir una fecha de nacimiento falsa, utilizar la identificación de otra persona, enviar vídeos con caras de otras personas y usar personajes de videojuegos para engañar a las herramientas de reconocimiento facial.
"He visto vídeos de gente en internet que coge clips de personajes de videojuegos moviendo la cabeza y los utiliza para la verificación de edad", contó a los investigadores una niña de 11 años. Los mayores se mostraban más seguros a la hora de eludir estos controles. El 52% de los de 13 años o más afirma que la verificación de edad es fácil de burlar, frente al 41% de los de 12 años o menos.
Los motivos más habituales que dan los menores para esquivar los controles de edad son acceder a una red social para la que aún no tenían edad suficiente (34%), unirse a un juego en línea o a una comunidad de jugadores (30%) y usar una aplicación de mensajería (29%).
El informe también señala que algo más de una cuarta parte de los padres, el 26%, ha permitido que su hijo se salte estos controles, y que el 17% incluso les ha ayudado activamente. Alegan que lo hacen cuando consideran que el contenido es adecuado para su hijo. "He ayudado a mi hijo a saltárselos. Era para jugar a un videojuego, conocía el juego y estaba tranquila y segura de que no pasaba nada porque él jugara", explicó la madre de un niño de 13 años.
¿Funciona realmente la Online Safety Act?
La Online Safety Act del Reino Unido entró en vigor en julio de 2025 y obliga a las redes sociales, las páginas de videojuegos y otros servicios a aplicar medidas de seguridad adaptadas a cada edad.
Hay indicios de que la ley está teniendo cierto efecto. En torno al 68% de padres e hijos afirma haber detectado nuevas medidas de seguridad en las plataformas que utilizan los menores, como mejores herramientas de denuncia, avisos sobre contenidos y restricciones en funciones como las retransmisiones en directo.
Sin embargo, casi la mitad de los menores, el 49%, afirma haber sufrido algún daño en línea en el último mes, como ver contenidos violentos (12%), material que promueve cánones de belleza irreales (11%) y contenidos racistas, homófobos o sexistas (10%), todo ello prohibido en teoría por los códigos de seguridad infantil de la ley.
Los menores que participaron en los grupos de discusión también relataron haber visto en sus redes sociales vídeos del asesinato del activista político de derechas Charlie Kirk. "Lo vi en Snapchat. Me eché a llorar y se lo conté enseguida a mi madre", contó una niña de 14 años.
El informe recomienda que la protección de la infancia se integre en las plataformas en línea desde el diseño, en lugar de añadirse a posteriori como respuesta al daño, que el acceso se determine en función del nivel de riesgo que presenta cada plataforma y que dicho acceso "debería adaptarse a su etapa de desarrollo, en lugar de aplicar un enfoque único para todos". También subraya el papel que desempeñan los padres en la seguridad de los menores y pide que se les ofrezcan "orientaciones sobre cómo configurar los controles parentales, así como explicaciones claras y accesibles sobre cómo funcionan los algoritmos y cómo influyen en lo que los niños ven en Internet".