Una nueva web de la Casa Blanca convierte la ofensiva del Gobierno contra la inmigración, su plan de ahorro y su política alimentaria en cinco simples videojuegos, lo que ha suscitado críticas de organizaciones de derechos humanos.
La Casa Blanca quiere que los estadounidenses sepan que también puede divertirse y esta semana ha decidido que un videojuego centrado en las deportaciones era la forma de conseguirlo.
El Gobierno de Trump ha lanzado Arcade, una sección de su página web oficial que incluye cinco juegos de baja resolución inspirados en títulos clásicos, y en cada uno se reinterpreta, en clave de entretenimiento pixelado, un aspecto distinto de la agenda del presidente.
El más polémico de los cinco es Rio Run, una versión del clásico juego de móvil Snake. Presenta una versión digital de Tom Homan, el responsable de la frontera de la administración, persiguiendo a migrantes de distintos tonos de piel sobre una cuadrícula que representa el río Bravo, en la frontera con México.
Un segundo juego, Build the Wall, toma prestada su mecánica de Tetris. En lugar de eliminar líneas, los jugadores apilan tramos del muro fronterizo guiados por la instrucción en pantalla de "proteger la frontera de la horda que se aproxima".
Las organizaciones de derechos humanos no lo han recibido precisamente con entusiasmo.
Amerika Garcia Grewal, codirectora de la Frontera Federation en Eagle Pass, Texas, afirmó que los juegos le produjeron náuseas y añadió que la administración "lleva años jugando con la vida de las personas" y que ahora "ha hecho un videojuego de lo que está haciendo".
Dijo que los diseñadores "han perdido el contacto con lo que significa ser humano y preocuparse por los demás".
Adriana Jasso, coordinadora de programas en AMIGOS San Diego Community que trabaja en la frontera, sostuvo que los juegos evidencian una "falta de seriedad" por parte de la administración en un momento en que muere gente en los centros de detención.
"Presentan el problema como si fuera un juego, cuando en realidad no lo es", afirmó.
Los otros tres títulos se mantienen bien alejados de la frontera. Supply Line, un guiño condensado al clásico de los recreativos Tapper, pone a los jugadores a clasificar alimentos en una cinta transportadora en movimiento y a rechazar todo lo que no cumpla los estándares 'Make America Healthy Again'.
Otros dos se desarrollan en los cielos de Washington DC.
Flappy Bill, una evidente versión de Flappy Bird, muestra a un águila calva que transporta un proyecto de ley sobre el National Mall esquivando obstáculos en el camino.
En Trump Savings Tycoon, los jugadores recogen el dinero que cae del cielo para "llenar las 'Trump Accounts' de tus hijos", una referencia al plan de ahorro de la administración que deposita 1.000 dólares en una cuenta de inversión para los niños nacidos durante el segundo mandato de Trump, de 2025 a 2028.
Un vídeo de lanzamiento con sabor a Sega
La Casa Blanca ha anunciado Arcade en las redes sociales con varias animaciones que parodian las pantallas de carga de las consolas Xbox, PlayStation y Nintendo.
En uno de los vídeos, el antiguo logotipo de Sega se transforma en "MAGA", el eslogan "Make America Great Again" de Trump, antes de que la cuenta de X de la Casa Blanca emita su veredicto en letras mayúsculas: "CAN'T STOP WINNING. Build the wall. Deport. Fill a Trump Account".
Preguntada por el lanzamiento, la Casa Blanca declaró a AFP en un comunicado que la administración está "absolutamente centrada en encontrar formas de innovar y contar la historia de los numerosos logros del presidente de una manera que conecte con todos los estadounidenses".
Añadió que el arcade pretende "profundizar en el contraste entre una cultura de diversión y victorias y la oscura visión socialista que los demócratas tienen para Estados Unidos".
El lanzamiento llega en un momento en que la administración intensifica su programa de detenciones y deportaciones masivas de migrantes sin papeles, uno de los pilares centrales de la plataforma con la que Trump hizo campaña.
Es también el último ejemplo de una larga trayectoria en la estrategia de la Casa Blanca en las redes sociales, que ya ha acompañado imágenes de deportaciones con canciones pop y ha publicado vídeos de cadenas en clave ASMR, lo que le ha valido críticas y amenazas legales ocasionales de músicos por usar su trabajo sin permiso.