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La cumbre espacial de París arranca lastrada por el boicot de empresas de EE.UU. y la ausencia de Merz

ARCHIVO: el presidente francés Emmanuel Macron, con Philippe Baptiste, Thomas Pesquet, Arnaud Prost y Sophie Adenot, en el Palacio del Elíseo en París, 5 de febrero de 2026.
ARCHIVO: El presidente Emmanuel Macron, junto a Philippe Baptiste, Thomas Pesquet, Arnaud Prost y Sophie Adenot, en el Palacio del Elíseo en París, cinco de febrero de 2026. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Estelle Nilsson-Julien
Publicado última actualización
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Francia coorganiza esta semana con Alemania una importante cumbre espacial, en un momento en que Europa se halla en una encrucijada estratégica.

Astronautas, jefes de Estado y grandes actores económicos del sector espacial se reunirán el miércoles y el jueves en la cumbre internacional del espacio, organizada conjuntamente por Francia y Alemania en el Gran Palais de París.

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Según diversas informaciones, varias empresas estadounidenses se han retirado del evento por presiones de Washington relacionadas con el apoyo a "posiciones políticas de la UE".

La cumbre llega en un momento clave para la industria espacial europea. El presidente Emmanuel Macron la ha definido como una oportunidad para "reunir a los europeos en torno a una ambición común" y elaborar "una visión compartida del lugar de Europa en el mapa de las potencias espaciales mundiales de aquí a 2035", cuando anunció el evento en octubre de 2025.

Según el Elíseo, la cumbre se centrará en la cooperación espacial internacional y en el refuerzo de la seguridad en el espacio. En los últimos años, Europa ha tratado cada vez más de cuestionar la hegemonía estadounidense en el mercado espacial mundial, desarrollando sus propios lanzadores y aumentando la financiación espacial tanto a nivel estatal como a escala del bloque.

Históricamente, Europa ha destinado el 0,07% de su PIB a programas espaciales, frente al 0,24% en el caso de Estados Unidos.

Pero 2025 supuso un punto de inflexión. En noviembre, la Agencia Espacial Europea (ESA) aprobó un presupuesto récord de 22.300 millones€ para su ciclo de financiación de tres años (2026-2028), además de 35.000 millones€ destinados al espacio para seguridad y defensa.

La minería lunar se perfila también como una posible vía para garantizar recursos para energías limpias y materias primas críticas, en un momento en que Europa trata de reducir su dependencia de China y Rusia.

Francia y Alemania, divergencias en política espacial

La cumbre ha atravesado varios obstáculos incluso antes de arrancar, casi un año después de que Macron la anunciara. El canciller alemán Friedrich Merz confirmó el viernes que no asistirá al encuentro por compromisos internos, y que en su lugar acudirán el ministro de Defensa Boris Pistorius y la ministra de Espacio Dorothee Bär.

Tras bambalinas, Francia y Alemania han acumulado numerosos desencuentros en proyectos espaciales y de defensa, hasta abandonar en junio de 2026 el programa del sistema de combate aéreo futuro (FCAS) tras años de desacuerdos.

Macron ha insistido de forma reiterada en la importancia de reforzar la autonomía estratégica de Europa, apoyando programas como Ariane 6 en lugar de depender de proveedores estadounidenses como SpaceX, la empresa de Elon Musk.

Alemania, por su parte, se ha mostrado más dispuesta a recurrir a alternativas estadounidenses de menor coste, como SpaceX. El sábado, la empresa emergente alemana Isar Aerospace lanzó el primer cohete comercial que alcanza la órbita desde territorio continental europeo, un hito importante en la búsqueda de Europa de un acceso independiente al espacio. Merz calificó el lanzamiento como "el comienzo de una nueva era".

El canciller alemán Friedrich Merz interviene durante el debate general en el marco de las deliberaciones presupuestarias en el Bundestag en Berlín, 9 de septiembre de 2026
El canciller alemán Friedrich Merz interviene durante el debate general en el marco de las deliberaciones presupuestarias en el Bundestag en Berlín, 9 de septiembre de 2026 AP Photo

Empresas estadounidenses se retiran del evento

Varias empresas estadounidenses se retiraron también del encuentro, después de que un responsable de la Casa Blanca les advirtiera, según informó 'Politico', de que su presencia "podría parecer un apoyo tácito a las posiciones políticas de la UE".

Un portavoz del Ministerio francés de Enseñanza Superior e Investigación, responsable de la política espacial nacional, indicó a la agencia de noticias AFP que SpaceX, Blue Origin, Stoke Space y Starcloud se habían retirado del evento, y añadió que "cuesta no relacionarlo con los rumores de presiones aparecidos en la prensa".

En declaraciones a Euronews, Hermann Ludwig Moeller, director del Instituto de Política Espacial Europea, describió a Francia como una "fuerza motriz" del sector espacial europeo, que aporta un "fuerte apoyo político" a la industria, y subrayó que "la relevancia del espacio no deja de aumentar".

Un cohete Falcon Heavy de SpaceX con el observatorio espacial Roman Telescope despega desde el Centro Espacial Kennedy, 30 de agosto de 2026
Un cohete Falcon Heavy de SpaceX con el observatorio espacial Roman Telescope despega desde el Centro Espacial Kennedy, 30 de agosto de 2026 AP Photo

"Se está convirtiendo cada vez más en un dominio de combate, y al mismo tiempo también para el público en general resulta evidente que los conflictos se han vuelto híbridos, por ejemplo mediante ataques a infraestructuras críticas de transporte, energía o digitales. Es ahí donde el espacio puede aportar una mayor resiliencia".

Moeller destacó el papel de tecnologías espaciales como la navegación por satélite, esenciales tanto para usos civiles como militares.

"Aunque son esenciales para la vida cotidiana, la guerra de Ucrania también ha puesto de relieve su importancia estratégica en los conflictos modernos", señaló.

La dependencia de Kiev de Starlink, el sistema de Elon Musk, tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia ha subrayado la importancia estratégica de los servicios espaciales en tiempo de guerra, ya que la red de satélites garantiza una conectividad a internet resistente incluso cuando las infraestructuras están dañadas o destruidas.

Esta realidad ha impulsado asimismo a Europa a desarrollar sus propias redes de satélites independientes, en particular la constelación de internet segura conocida como IRIS².

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