Mientras el programa Artemis prepara el alunizaje con un módulo habitacional italiano, la investigación crea casas 3D en Marte con regolito y levadura, de biomateriales en Hong Kong a proyectos de la Nasa, así cambia la tecnología y la impresión 3D los hábitats espaciales
Mientras el regreso y la permanencia del ser humano en la Luna se acercan cada vez más gracias al programa Artemis de los próximos años,que contará también con el primer módulo habitacional lunar desarrollado en Italia, la comunidad científica trabaja ya con la vista puesta en la colonización de Marte.
Investigadores de la Hong Kong University of Science and Technology (HKUST) han encontrado una fórmula innovadora para la impresión 3D de estructuras habitacionales en el planeta rojo, combinando tres elementos: gelatina, levadura y regolito.
Qué es el regolito marciano
El estudio, dirigido por el ingeniero civil Jishen Qiu, se ha publicado en la revista Chem Circularity y ha sido recogido por Interesting Engineering. (fuente en italiano)
La novedad más llamativa es sin duda el regolito marciano, es decir, la capa de material rocoso, compuesta por polvo fino, arena, guijarros y fragmentos de roca, que cubre toda la superficie del planeta.
El compuesto desarrollado por los investigadores de Hong Kong lo utilizaría como base estructural para dar volumen y masa a la construcción.
A esta materia prima "local" se añaden sin embargo una levadura muy especial, diseñada con proteínas adhesivas (inspiradas en el adhesivo natural que utilizan los mejillones para fijarse a las rocas) y la gelatina, que se emplea en cambio como aglutinante y alimento para la levadura.
En los experimentos de la HKUST los investigadores han intentado además aprovechar el clima helado de Marte como liofilizador natural para ahorrar energía y evitar la fusión de los minerales.
Durante el procesado en la impresora 3D se recurrió por tanto a bajas temperaturas y a una presión atmosférica reducida para favorecer la sublimación del hielo en vapor, generando una espuma sólida y ligera.
Las pruebas en entornos simulados han confirmado en definitiva una resistencia del nuevo compuesto a la compresión, con un nivel comparable al del hormigón ligero, lo que lo hace idóneo para levantar estructuras de varias plantas y completamente reciclables.
Sin embargo siguen abiertas varias incógnitas sobre la sostenibilidad de esta arquitectura marciana, entre ellas la capacidad de supervivencia de los microorganismos en el entorno del planeta y la dependencia de recursos enviados desde la Tierra.
De los biomateriales para una arquitectura circular a los proyectos de la Nasa
El uso de la levadura en tecnologías de fabricación 3D tiene un precedente en los laboratorios de la Chalmers University of Technology en Suecia, como ha documentado MaterialDistrict (fuente en italiano).
El equipo sueco ha creado un hidrogel desarrollado a partir de levadura y celulosa para producir componentes arquitectónicos biodegradables. Este enfoque demuestra por otra parte cómo la valorización de los residuos de la industria alimentaria puede impulsar una arquitectura circular tanto en la Tierra como en las misiones espaciales.
En paralelo a la investigación académica, el sector aeroespacial está desarrollando la impresión 3D a escala industrial para hábitats espaciales. Como ha informado 'Rinnovabili.it', la Nasa ha asignado en los últimos años unos 57,2 millones de dólares al proyecto Olympus, dedicado a la construcción de infraestructuras permanentes en la Luna y en Marte.
Entre los desarrollos operativos de estas tecnologías figura Mars Dune Alpha, una estructura de 150 metros cuadrados impresa en 3D en Houston. Este módulo habitacional se ha utilizado en las misiones análogas Chapea para ensayar la vida humana en Marte, sentando las bases de futuras colonizaciones humanas en el espacio.