Cada año de educación reduce en un 2% el riesgo de mortalidad, según un estudio

Niños en la escuela
Niños en la escuela Derechos de autor Canva
Por Euronews
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Un nuevo estudio ha mostrado la relación entre mortalidad y educación, comparando el no tener estudios a las consecuencias de fumar o beber.

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Según un nuevo estudio, cada año de educación puede reducir el riesgo de mortalidad en casi un 2%. Sin embargo, no tener estudios es tan perjudicial para la salud como beber demasiado alcohol o fumar 10 cigarrillos al año durante 10 años.

Éstas son las conclusiones de un metaanálisis cuyo objetivo era cuantificar la relación entre educación y mortalidad. La revisión incluyó 603 estudios de todo el mundo. Los resultados se publicaron esta semana en la revista científica The Lancet Public Health.

"La educación es importante y no sólo por sus beneficios para la salud, sin embargo, poder cuantificar la magnitud de este beneficio es un avance significativo", aseguró en un comunicado el Dr. Terje Andreas Eikemo, coautor y director del Centro de Investigación sobre Desigualdades Sanitarias Mundiales de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU).

Las personas que completaron la educación primaria tenían un riesgo de muerte un 13% menor de media, mientras que las que completaron la secundaria (con 12 años de educación) tenían un riesgo de muerte un 25% menor en comparación con las que no lo hicieron. Las personas con 18 años de educación tenían un 34% menos de riesgo de mortalidad.

El papel de la educación

"Estos resultados son similares a los efectos que tiene una buena dieta y la actividad física, también a los perjuicios de factores de riesgo como el tabaco y el alcohol", señalaron los autores.

"Cerrar la brecha educativa significa cerrar la brecha de mortalidad, y necesitamos interrumpir el ciclo de pobreza y muertes evitables con la ayuda del compromiso internacional", dijo en un comunicado Claire Henson, coautora e investigadora del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington.

"Para reducir las desigualdades en la mortalidad, es importante invertir en áreas que promuevan las oportunidades de las personas para obtener una educación. Esto puede tener un efecto positivo en la salud de la población de todos los países".

La educación es obligatoria en los países de la UE, desde Francia y Hungría, que matriculan a los niños a los 3 años, hasta Croacia y Estonia, que empiezan a los 7 años. Según datos de la Agencia Ejecutiva en el ámbito Educativo y Cultural, Francia, Bélgica y Alemania son los países del bloque con mayor duración de la enseñanza obligatoria.

La mayoría de los estudios incluidos en el metaanálisis publicado esta semana procedían de zonas de renta alta, por lo que los autores piden que se realicen más investigaciones en zonas del mundo donde el acceso a la escolarización es bajo.

"Aumentando los años de escolarización a nivel mundial, podemos ayudar a contrarrestar las crecientes disparidades en la mortalidad", afirman los autores. La financiación del estudio procedió del Consejo de Investigación de Noruega y de la Fundación Bill y Melinda Gates.

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