Los casos de sarna están aumentando en Reino Unido y Europa, impulsados por la desinformación, el estigma y fallos en los tratamientos, mientras los expertos explican cómo reconocer los síntomas y frenarla.
Cuando pensamos en la sarna, solemos imaginar el Londres del siglo XIX, con sus calles sombrías abarrotadas de gente con erupciones, rascándose con furia. Pero la sarna dista mucho de ser una pesadilla del pasado. De hecho, los casos de esta enfermedad infecciosa de la piel están aumentando en el Reino Unido.
Las tasas actuales de sarna se mantienen por encima de la media móvil de cinco años, según el Centro de Investigación y Vigilancia del Royal College of General Practitioners. La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido también ha registrado aumentos anuales entre 2021 y 2025, con un repunte especialmente acusado desde 2023.
Un panorama similar se ha ido dibujando en Europa, donde los casos de sarna pasaron de 99 a 1.341 por cada 100.000 habitantes entre 2014 y 2023, según la revista 'BJGP Open'.
La afección recibe su nombre de la palabra latina para "rascar", acuñada por el autor romano Aulo Cornelio Celso en el año 25 d. C. La causa son ácaros microscópicos que se introducen en la capa externa de la piel y provocan erupciones elevadas o pequeños granitos, además de un picor intenso que suele agravarse por la noche, según el Servicio Nacional de Salud británico (NHS).
Salvo en la cara y el cuello, el sarpullido puede extenderse por todo el cuerpo y afecta con mayor frecuencia a zonas cálidas y húmedas, como la ingle, la piel bajo los pechos y los pliegues entre los dedos de manos y pies. La transmisión se produce principalmente por contacto cutáneo directo y prolongado con una persona infectada.
"En casos poco frecuentes, también puede transmitirse a través de toallas, ropa o ropa de cama infestadas. Las mascotas no portan los ácaros de la sarna humana, así que la enfermedad no se transmite de animales a personas", dijo a 'Euronews Health' el doctor Aleksandar Godic, dermatólogo consultor en The Harley Street Dermatology Clinic, en Londres.
¿Por qué están aumentando los casos de sarna?
Endémica desde la Antigüedad, la sarna ha atravesado periodos de mayor y menor incidencia, aunque las cifras nunca han sido del todo fiables debido a una combinación de desconocimiento y estigma social. "Mucha gente no va al médico o se trata por su cuenta en la farmacia, o ni siquiera sabe que la tiene", dijo a 'Euronews Health' Tess McPherson, profesora de la Asociación Británica de Dermatólogos.
McPherson explicó que los dermatólogos han observado un repunte claro de casos en los últimos cuatro o cinco años, especialmente entre los más jóvenes. Este aumento podría estar relacionado con el regreso a los espacios compartidos tras la pandemia de COVID-19, pero también con un desconocimiento generalizado sobre qué es realmente la sarna.
"Creo que hay mucha desinformación, gente que no sabe qué es y mucho estigma asociado. Así que, incluso si saben que la tienen, no se lo dicen a los demás, lo que probablemente sea un problema persistente", afirmó.
La experta también citó los problemas de suministro de algunos tratamientos en 2021 y 2022, así como el hecho de que muchas personas no siguen correctamente las pautas terapéuticas ni tratan de forma simultánea a sus contactos cercanos, lo que facilita nuevas infecciones.
"Creemos que muchos de los problemas se debían a que la gente simplemente no utilizaba bien (los tratamientos) o los contactos no los usaban todos al mismo tiempo. Eso genera más y más casos de sarna y que más personas se vuelvan a infestar".
¿Cómo saber si un sarpullido es sarna?
Muchas afecciones cutáneas provocan erupciones con picor, como el eccema, la psoriasis o la urticaria. La tendencia de la sarna a localizarse en la ingle también hace que a menudo se confunda con infecciones de transmisión sexual, como las ladillas. Esta dificultad para diagnosticarla, junto con su persistencia prolongada, dio lugar a comienzos del siglo XIX al término 'picor de siete años'.
La característica más definitoria, según Godic, es la presencia de pequeños túneles curvos en la piel. "Otros síntomas habituales incluyen pequeños granitos que supuran, enrojecimiento e hinchazón, picor intenso, sobre todo por la noche o en ambientes cálidos, marcas de rascado inflamadas y escamosas, a menudo parecidas a un eccema grave", dijo.
"La sarna puede ser difícil de diagnosticar porque sus síntomas imitan otras afecciones cutáneas. Si no se trata, puede persistir durante meses o incluso años y transmitirse a familiares, amigos y parejas íntimas". Aunque resulta muy molesta, la sarna no suele poner en riesgo la vida ni es, por lo general, motivo de grave preocupación médica.
¿Cómo se trata la sarna?
El tratamiento más habitual consiste en cremas o lociones medicadas que contienen permetrina o malatión para eliminar los ácaros. En los casos más graves, como la sarna costrosa —también conocida como noruega—, puede ser necesaria la prescripción de ivermectina oral, un antiparasitario, según explicó Godic.
"Como el picor lo provoca una reacción alérgica, los síntomas pueden persistir incluso después de eliminar los ácaros. Para aliviar las molestias, los médicos pueden recetar cremas tópicas con corticoides para la inflamación y el picor", explicó.
El sarpullido puede persistir hasta dos meses después del tratamiento. Toda la ropa y la ropa de cama deben lavarse a 60ºC o más, o bien guardarse en una bolsa cerrada durante al menos tres días, según recomienda el NHS.
Como ocurre con cualquier enfermedad infecciosa, todas las personas que hayan tenido contacto estrecho con un paciente deben tratarse, aunque no presenten síntomas. La sarna puede tardar hasta ocho semanas en manifestarse por primera vez, lo que facilita que pase desapercibida en las fases iniciales.
"Es importante tratarse si tiene picor, si ha estado en contacto con sarna, si cree que puede tenerla", dijo McPherson. "Los tratamientos funcionan si se usan correctamente y no hay nada de lo que avergonzarse".