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Descubren un beneficio de la leche materna frente a la resistencia a los antibióticos

Una mujer amamanta a su bebé durante una marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México, el 8 de marzo de 2018.
Una mujer amamanta a su bebé durante una marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México, el 8 de marzo de 2018. Derechos de autor  Foto AP/Marco Ugarte
Derechos de autor Foto AP/Marco Ugarte
Por Christina Thykjaer
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Un estudio liderado por el CSIC revela que determinados componentes de la leche materna se relacionan con una menor presencia de genes de resistencia a los antibióticos en el intestino de los bebés.

La leche materna podría aportar un nuevo beneficio para la salud de los bebés: ayudar a limitar la presencia de genes de resistencia a los antibióticos en su intestino. Así lo revela un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha analizado cómo determinados componentes de la leche humana influyen en las bacterias que colonizan el intestino durante los primeros meses de vida.

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El trabajo, publicado en 'Cell Reports Medicine', concluye que la lactancia materna exclusiva se relaciona con una menor abundancia y diversidad de genes de resistencia antimicrobiana en el intestino de los bebés.

"La promoción de la lactancia materna parece ser una estrategia efectiva para reducir los genes de resistencia a antimicrobianos presentes en las comunidades bacterianas intestinales durante una etapa crítica en la formación de la microbiota", explica M. Carmen Collado, investigadora del CSIC en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA).

¿Cómo influye la leche materna en la resistencia a los antibióticos?

Una de las claves está en los oligosacáridos de la leche humana (HMO), unas moléculas presentes de forma natural en la leche materna que el bebé no digiere directamente, pero que sirven de alimento a determinadas bacterias beneficiosas del intestino y favorecen el equilibrio de la microbiota.

Los investigadores han descubierto que algunos de estos componentes están relacionados con una menor presencia de determinados genes de resistencia a los antibióticos.

"Los HMO actúan como moduladores ecológicos de la microbiota intestinal: favorecen el crecimiento de microorganismos capaces de utilizarlos y pueden limitar la expansión de bacterias portadoras de determinados genes de resistencia", señala Collado.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron muestras fecales de 57 bebés de un mes de edad en Valencia, además de muestras de leche de sus madres. Los resultados se validaron posteriormente con datos de otros 199 bebés lactantes de Países Bajos.

El tipo de parto también influye

El estudio señala que tanto el tipo de parto como la alimentación son factores determinantes en la composición del resistoma intestinal, es decir, el conjunto de genes de resistencia antimicrobiana presentes en las bacterias del intestino.

Los investigadores encontraron diferencias en la diversidad de estos genes entre los bebés nacidos por cesárea y los nacidos por parto vaginal, mientras que la lactancia materna exclusiva se relacionó con una menor abundancia y diversidad de genes de resistencia.

"Los primeros meses de vida representan una ventana crítica en la que la microbiota intestinal se está formando y en la que diferentes factores ambientales, como el tipo de parto o la alimentación, pueden dejar una huella duradera", explica Anna Samarra, investigadora formada en el IATA-CSIC y actualmente investigadora postdoctoral en la Universidad de California en San Diego.

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