Una fundación mundial de patrimonio se ha ofrecido a colaborar con las autoridades peruanas para mejorar las condiciones en Machu Picchu ante la masificación turística, las largas colas y los problemas de transporte.
En casi cualquier lista de viajes soñados, Machu Picchu suele ocupar un lugar destacado. Pero visitar la célebre ciudadela inca del siglo XV en Perú es cada vez más complicado, con turistas que se enfrentan a la masificación, largas colas y servicios de transporte poco fiables.
Ahora, una fundación patrimonial internacional que trabaja para mejorar las condiciones en grandes yacimientos arqueológicos se ha ofrecido a colaborar con las autoridades peruanas en el emblemático enclave.
El anuncio de la fundación New7Wonders llega meses después de que, el pasado septiembre, advirtiera de que el título de una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, concedido a Machu Picchu en 2007, estaba en riesgo por los numerosos problemas a los que se enfrentan los visitantes en el lugar.
Jean Paul De la Fuente, director de la fundación, afirmó que no ha visto "ningún progreso" en el yacimiento arqueológico desde la advertencia del año pasado, algo que atribuye a la "parálisis política" que vive Perú.
De la Fuente, que ha estado en Perú para mantener reuniones con responsables de turismo, añadió que está dispuesto a reunirse con el próximo Ejecutivo peruano para "explorar soluciones" a las deficiencias en los servicios del lugar.
Por el momento, las autoridades no han reaccionado. Perú celebrará una segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 7 de junio para decidir a su próximo presidente, el noveno en una década. La contienda enfrenta a Keiko Fujimori, hija de un expresidente encarcelado por violaciones de los derechos humanos, y Roberto Sánchez, exministro de Comercio que ha prometido llevar a cabo profundas reformas en el sector minero del país. El ganador será quien designe al próximo Gobierno.
"La gente viaja a Machu Picchu pensando que va a conocer una maravilla del mundo", declaró De la Fuente a AP. "Pero para muchos ese sueño se está convirtiendo en una pesadilla".
Machu Picchu fue declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1983. En 2007, el enclave fue uno de los ganadores de una votación en línea organizada por la fundación New7Wonders, en la que los turistas eligieron las siete maravillas del mundo moderno.
De la Fuente señaló que, desde entonces, el turismo al sitio se ha disparado, pero añadió que las autoridades peruanas no han hecho las adaptaciones necesarias.
Subrayó que por ahora no se plantea retirar a Machu Picchu su título de maravilla del mundo, pero le gustaría que el Gobierno estudiara un plan de mejoras elaborado por su fundación.
"Esperamos poder trabajar con el nuevo liderazgo, una vez esté en funciones, para encontrar una salida positiva para Machu Picchu", afirmó De la Fuente. "Se trata de pasar de una situación negativa a garantizar que Machu Picchu pueda ser un ejemplo al que miren muchas de las otras maravillas del mundo".