Ante la designación de Skopje como Capital Europea de la Cultura en 2028, viajé a la ciudad para conocer mejor su fascinante historia.
Skopje, capital de Macedonia del Norte, es una ciudad en constante reinvención.
Situada junto a una falla sísmica entre las placas tectónicas africana y euroasiática, la ciudad fue arrasada por grandes terremotos en 518, 1555 y, más recientemente, en 1963.
Con más del 80% de esta ciudad balcánica destruida, la ayuda llegó desde 78 países de todo el mundo, incluidas tropas de Estados Unidos y de la Unión Soviética, que se reencontraron aquí por primera vez desde el Día del Elba en 1945.
Aquel episodio le valió a Skopje uno de sus apodos, la ciudad de la solidaridad internacional, y su huella sigue siendo visible tanto en los numerosos edificios brutalistas como en los nombres de las calles que rinden homenaje a quienes participaron en la reconstrucción.
Otro seísmo, esta vez provocado por el ser humano, sacudió la ciudad en la década de 2010: el proyecto Skopje 2014.
Supuestamente concebido para devolver a la ciudad su aspecto anterior a 1963, varios edificios modernistas se revestieron de un aire neoclásico, se levantaron cientos de estatuas y se instalaron tres barcos de pega en el río Vardar, aunque la relación de la mayoría de las esculturas y de los galeones con Skopje sigue siendo un misterio para casi todos.
Eso también le granjeó otro mote, esta vez mucho menos amable, la "capital del kitsch" de Europa.
Y todavía se avecinan más cambios, ya que Skopje será una de las tres Capitales Europeas de la Cultura en 2028. Para descubrir qué pueden esperar los visitantes, viajé allí en mayo en una escapada de dos días.
Cosas que ver y hacer en Skopje
Visitar la estatua de Alejandro Magno
La plaza Macedonia, junto a las orillas del río Vardar, es el corazón de la ciudad y aquí se encuentra una de las estatuas más monumentales instaladas dentro de Skopje 2014.
Aunque su nombre oficial es Guerrero a caballo, la estatua de bronce de 12 metros, que se alza sobre un pedestal de 10 metros rodeado de fuentes, representa a Alejandro Magno.
El célebre conquistador gobernó el antiguo reino de Macedonia, y el uso del nombre Macedonia por parte del país provocó una gran disputa con Grecia. En 2018 ambas partes firmaron el Acuerdo de Prespa, por el que el país pasó a llamarse Macedonia del Norte y se añadió en la base de la estatua una placa que especifica que Alejandro "pertenece a la historia y la civilización helénicas antiguas".
Cruzar los distintos puentes de la ciudad
El río divide la ciudad en parte antigua y nueva, y sus puentes también combinan ambos mundos.
El puente de Piedra, uno de los símbolos de Skopje, data de la época otomana, mientras que el puente del Arte y el puente de las Civilizaciones en Macedonia se construyeron durante el proyecto Skopje 2014.
Tanto el puente del Arte como el de las Civilizaciones en Macedonia están flanqueados por estatuas, como cabía esperar: el primero destaca a figuras del mundo de la cultura y el segundo rinde homenaje a distintos gobernantes y personajes históricos.
Pasear por el bazar viejo
La principal atracción turística de Skopje es, sin duda, el bazar viejo. Sus orígenes se remontan al siglo XII y la zona se desarrolló bajo los imperios bizantino y otomano.
Tras haber dado servicio a comerciantes durante siglos, el bazar viejo alberga mezquitas, caravasares y hammames, aunque muchos de estos edificios se han reconvertido para otros usos.
Entre ellos figura la Galería Nacional, ubicada en los antiguos baños de Daut Pasha, y el Kapan Han, que hoy alberga un restaurante de cocina tradicional.
Si busca recuerdos, este es su lugar, aunque conviene llevar efectivo, porque solo unos pocos comercios aceptan tarjeta.
Conocer la historia del país en el Museo de la Lucha de Macedonia
La naturaleza no es la única fuerza que ha marcado la historia de Macedonia del Norte, y en este museo puede conocer la lucha del país por su independencia.
Las exposiciones abarcan los siglos XIX y XX, con la resistencia frente al Imperio otomano, las guerras balcánicas y las dos guerras mundiales, contadas a través de figuras de cera y objetos históricos.
Ver la antigua estación de tren
Uno de los pocos edificios que no quedaron completamente destruidos en el terremoto de 1963 fue la antigua estación de tren.
Actualmente acoge el Museo de la Ciudad de Skopje y el reloj de la fachada recuerda para siempre aquel día devastador, ya que se detuvo exactamente a la hora del seísmo, las 5:17.
En su interior, el museo recorre la historia de la ciudad desde los primeros asentamientos hasta la actualidad, con secciones de arqueología, historia, etnología e historia del arte.
Hacer una ruta de arquitectura brutalista
Aunque se modificaron muchas fachadas, todavía quedan numerosos edificios brutalistas repartidos por la capital, muchos de ellos fuera de las principales zonas turísticas.
Reserve una plaza en una ruta de arquitectura brutalista guiada por la experta local Aleksandra Georgieva y descubrirá algunos de los ejemplos más llamativos (y, en mi opinión, más bellos), desde la Academia Macedónica de Ciencias y Artes hasta la sede central de Correos.
Aunque el estilo arquitectónico no le entusiasme, verá otra parte de la ciudad y podrá plantear a una guía local todas las dudas que tenga.
Comprar en el mercado verde
El 'snackpacking' está muy de moda ahora mismo y, si quiere probar delicias locales, no hay mejor lugar que el mercado verde.
Abierto todos los días, aquí podrá hacerse con productos frescos, quesos y especias, y probar platos como el burek o el tavče gravče, las tradicionales alubias al horno macedonias.
Contemplar la ciudad desde lo alto en la fortaleza de Skopje
Construida originalmente en el siglo VI con las ruinas de la ciudad romana de Skupi, destruida en el terremoto de 518, la fortaleza de Skopje se levanta en el punto más alto de la ciudad.
En el recinto no hay paneles informativos, así que quienes busquen una lección de arqueología tendrán que recurrir a otra parte, pero las vistas son magníficas.
Ver los frescos de la iglesia de San Panteleimon
Otro mirador sobre la ciudad es la iglesia de San Panteleimon, que se remonta al Imperio bizantino.
El templo destaca por sus frescos, entre ellos la Lamentación de Cristo, en los que se aprecia la expresión de quienes aparecen representados, algo poco frecuente para la época.
Sigue siendo un lugar de culto, por lo que conviene tener en cuenta que quizá tenga que esperar para entrar si se están celebrando bautizos o bodas.
Excursiones de un día desde Skopje
Cañón de Matka
Uno de los principales atractivos turísticos del país, el cañón de Matka, se encuentra a menos de una hora en coche de Skopje.
Puede recorrer a pie el lago artificial o hacer un paseo en barco de una hora que incluye la visita a la cueva de Vrelo, famosa por su estalactita en forma de piña.
En la zona hay numerosas cuevas, incluida una que se considera de las más profundas de Europa, aunque durante la visita solo podrá asomarse a su entrada.
Qué comer y beber en Skopje
Si quiere probar platos tradicionales como el tavče gravče, la ensalada macedonia, la crema de pimiento rojo pindjur o el burek, el bazar viejo es su mejor opción.
Fuera del bazar viejo, el barrio bohemio de Debar Maalo está lleno de restaurantes y bares. No deje de pedir una copa de vino Vranec, muy apreciado en la región.
Aunque no es cocina macedonia tradicional, merece la pena visitar Matto Napoletano. Este italiano fue incluido entre los 50 mejores restaurantes de pizza del mundo en 2024 y, después de probar su pizza de cinco quesos, que se ha quedado grabada en mi memoria, puedo dar fe de que aquí se come de maravilla.
En cuanto a la vida nocturna, Skopje cuenta con numerosos bares. Conviene saber que, tras un incendio en una discoteca en 2025, muchos locales han cerrado sus puertas por motivos de seguridad.
Para la próxima visita…
Además del programa de la Capital Europea de la Cultura, me apetece volver para subir en teleférico hasta la cruz del Milenio de Vodno, que estaba cerrada durante mi estancia.
Dominando la ciudad desde lo alto, la cruz del Milenio se inauguró en 2002 para conmemorar dos mil años de cristianismo en Macedonia.
También me gustaría visitar el lago Ohrid, a tres horas en autobús.
Cómo llegar
Hay vuelos directos al aeropuerto de Skopje desde numerosos destinos operados por la aerolínea de bajo coste Wizz Air, entre ellos Barcelona, Berlín, Liubliana, Londres Luton, Madrid y Roma Fiumicino, aunque el aeropuerto también está servido por compañías como Austrian Airlines, easyJet y Turkish Airlines.
Otra opción es volar a Tirana, en Albania, y tomar un autobús de cuatro horas y cuarenta minutos, o viajar en autobús durante unas cuatro horas desde Sofía, la capital de Bulgaria.
Consejos prácticos
Si va en transporte público al cañón de Matka, pregunte al conductor dónde parará el autobús para el viaje de vuelta. El cañón se llena con facilidad y es posible que el autobús no pueda llegar hasta el mismo punto donde le dejó.
¿Quiere seguir recorriendo los Balcanes en autobús? Puede reservar billetes por internet a través de servicios como FlixBus o Gjirafa Travel, o comprarlos en persona en la estación. Si opta por la compra en línea, deberá pagar en la estación una tasa de 50 denares, unos 85 céntimos, para acceder a los andenes.