Denuncias por taxímetros manipulados, desvíos innecesarios y cobros excesivos ponen en el foco a los taxis del aeropuerto de Lisboa. Una operación de la PSP detectó 67 infracciones entre cerca de un centenar de vehículos inspeccionados.
Taxímetros falsos, desvíos de varios kilómetros y pagos exclusivamente en efectivo. En las redes sociales se acumulan las denuncias sobre supuestas prácticas fraudulentas de algunos taxistas que operan en el aeropuerto de Lisboa.
"Una trampa para turistas", así lo describe Josien Nation, una creadora de contenidos extranjera residente en Portugal, en un vídeo publicado el pasado 14 de agosto en su página de Facebook, Nations Without Borders.
En el vídeo, Nation asegura que algunos taxistas cobran más de lo debido o directamente realizan el trayecto con el taxímetro apagado. "Los taxis son solo una estafa", afirma.
Nation sostiene que existen varias formas en las que los clientes pueden acabar pagando de más y plantea dos escenarios. En el primero, el turista negocia con el taxista el precio del trayecto entre el aeropuerto y su destino. El conductor fija el importe y mantiene el taxímetro apagado.
En el segundo, el turista no negocia previamente el precio y el taxímetro tampoco está en funcionamiento, por lo que es el propio conductor quien fija al final del trayecto el importe que considera oportuno.
Un usuario de Reddit denuncia otra situación: "Cojo taxis con regularidad desde hace más de diez años para ir del aeropuerto al Largo do Rato. El viaje suele costar unos 11 euros. Dos veces esta semana, el taxista intentó engañarme, bien haciendo desvíos innecesarios de varios kilómetros o usando taxímetros falsos en el teléfono móvil. Después presentan un precio de 19 euros, 21 euros o incluso más, a pagar en efectivo".
Zeynep Tinaz Redmont, periodista turca residente en Portugal, también relata una ocasión en la que le cobraron más de lo debido por un trayecto hasta el centro de Lisboa. "En los últimos años, coger un taxi desde el aeropuerto hasta el centro de Lisboa se ha convertido en una experiencia estresante. Cuando vamos hacia el aeropuerto, la tarifa normalmente no supera los 14 euros. El viaje de vuelta es otra historia", explica en un artículo publicado en el 'Diário de Notícias' en mayo de este año.
"En una ocasión llamé educadamente la atención del conductor sobre el hecho de que no había encendido el taxímetro. Frenó bruscamente nada más salir del aeropuerto y dijo: 'Si quiere salir, salga, el viaje tiene precio fijo, 25 euros'", continúa. Redmont explica que finalmente aceptó pagar 20 euros por el trayecto después de señalar al taxista que viajaba con frecuencia y que nunca había oído hablar de esa tarifa fija.
La Policía detecta 67 infracciones en los taxis del aeropuerto de Lisboa
Estos testimonios cobran ahora una nueva dimensión después de que la Policía de Seguridad Pública (PSP) llevara a cabo una operación de control de tráfico en la zona de llegadas del aeropuerto Humberto Delgado, en Lisboa, en la que se detectaron 67 infracciones relacionadas con la actividad de los taxis.
El Comando Metropolitano de Lisboa informó este miércoles de que, durante la operación realizada el martes, se inspeccionaron cerca de un centenar de taxis y se detectaron 67 infracciones, 32 de ellas por "colocación indebida del taxímetro".
Entre las demás infracciones detectadas, ocho estaban relacionadas con la falta de CMT (Certificado de Conductor de Taxi), seis con la ausencia de documentos obligatorios, seis con extintores fuera de plazo, tres con la falta de inspección y otras tres con la "falta de Grupo 2 del conductor de taxi", una certificación obligatoria en el permiso de conducción para los taxistas.
También se detectaron dos infracciones por taxímetros sin la revisión vigente, dos por vehículos en mal estado de conservación, una por no utilizar sistemas de retención, una por falta de seguro, una por conducir bajo los efectos del alcohol y otra por estacionar en una zona de aparcamiento privativo.
La PSP emitió además dos requerimientos para la presentación de documentación y dio cumplimiento a dos solicitudes de diligencias externas que pesaban sobre uno de los conductores.
La operación de control de la PSP no fue bien recibida por la Asociación Nacional de Transportes por Carretera en Automóviles Ligeros (ANTRAL), que acusó a las autoridades de montar un "show mediático" en la parada de taxis de la zona de llegadas del aeropuerto de Lisboa.
En un comunicado, ANTRAL sostiene que este tipo de despliegues paraliza la recogida de pasajeros y deja la parada desatendida, transmitiendo a los turistas una imagen "degradante y aterradora" del país.
La asociación, que representa al sector, subraya que no se opone a la realización de inspecciones y recuerda que combate activamente la captación ilegal de clientes en el aeropuerto, pero cuestiona tanto el lugar elegido como el método empleado, con vehículos inspeccionados cuando los pasajeros ya se encuentran a bordo.
Para la organización, llevar a cabo la operación en este punto estratégico del aeropuerto y "de esta forma" parece, lamentablemente, perseguir "otros fines", además de perjudicar a los usuarios y dañar la imagen del sector.