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¿Cómo afectará la ansiedad generada por la COVID-19 al sector turístico en 2021 y en el futuro?

¿Ha cambiado la COVID-19 la forma de viajar, para siempre?
¿Ha cambiado la COVID-19 la forma de viajar, para siempre?   -   Derechos de autor  Hedgehog Studio / Unsplash
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Para muchas personas, el vínculo intrínseco entre la salud física y la salud mental ha sido un tema de conversación clave a lo largo de una pandemia que ha afectado gravemente a ambas.

Junto con los diferentes episodios cotidianos de ansiedad, provocados por una pandemia que afecta a millones de personas de todo el mundo, la pérdida de puestos de trabajo y el impacto en las relaciones sociales, entre otras consecuencias, el coronavirus ha suscitado un debate. Los ciudadanos discuten sobre los efectos de la enfermedad y no tienen claro si han sido más devastadores en el plano médico, en el económico o en el psicológico.

Entonces, ¿cómo pueden afectar estas nuevas preocupaciones sanitarias al sector turístico más allá de la COVID-19?

El vínculo entre viajar y la salud mental

Años antes de que empezáramos a comprender, adecuadamente, el valor de una buena salud mental, las vacaciones representaban una parte importante de la felicidad de las personas. Según la doctora Helena McKeown, presidenta del Órgano de Representación de la Asociación Médica Británica (BMA), la COVID-19 ha supuesto un interesante caso de estudio. Con los viajes detenidos y el movimiento a otras localidades, minimizado, la pandemia nos ha permitido ver el impacto real de la vida limitada, geográficamente, a un único lugar.

"En un sentido más general, cada vez está más claro que la gente trabajaba y esperaba la llegada de las vacaciones", asegura Helena. "Representan el respiro y la relajación de la gente y, en los últimos 12 meses, no hemos podido disfrutar del descanso que necesitamos".

Esto, a su vez, repercute en nuestra motivación y productividad y en el sentido general de la vida. Así pues, lo que todos ansiamos son unas vacaciones; recomendadas por los médicos. Pero, debido a un virus que se transmite por el aire, que puede contaminar las superficies y que se contagia con rapidez entre las personas, la logística que se interpone entre una visión ‘bañada por el sol’ y una realidad ‘contaminada por la COVID-19, puede resultar un tanto desalentadora.

El transporte público

Siendo realistas, se puede decir que el transporte público era la parte menos atractiva de un viaje, para los ciudadanos, incluso antes de finales de 2019. El hecho de que muchas personas desterrasen la idea de ‘pagar por estacionar su vehículo en el aparcamiento de un aeropuerto durante dos semanas', les llevaba a subirse a autobuses, trenes y vagones de metro a cualquier hora del día o de la noche. Así, arrastraban maletas lo suficientemente grandes y cargaban con exceso de equipaje como para ahuyentar incluso al más decidido de los potenciales ‘amigos de lo ajeno’ (ladrones).

Y, poco después, se encontraban ocupando una sala de espera con altas temperaturas y con olor a café, junto a otros cientos de ‘viajeros’. La razón por la que todo el mundo estaba acalorado y sudaba, es sencilla: en los aeropuertos no hay ventanas.

Se puede hacer un recordatorio en este punto. Ya llevas varias horas de viaje y, probablemente, todavía estás en un radio de apenas 25 kilómetros de distancia de tu casa.

Y luego, estaba el tema del avión que, aunque no es una parte crítica a la hora de cumplir con el viaje, es probable que sí sea un factor clave.

"Es comprensible que haya cierta ansiedad por utilizar el transporte público", explica Helena McKeown. En cuanto a los aviones, “serán, probablemente, el principal motivo a la hora de generar ansiedad ya que muchos ciudadanos creen que deberán hacer frente al mismo aire, circulado durante horas, y a la incomodidad que supone llevar mascarillas durante mucho tiempo".

Zhang Kenny / Unsplash
Es probable que el uso de mascarillas en espacios cerrados continúe en el futuro.Zhang Kenny / Unsplash

No es de extrañar que las llamadas (staycations) ‘vacaciones caseras’, los viajes por carretera y los descansos en zonas más cercanas vayan a ganar en popularidad después de la pandemia de COVID-19.

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Salir de viaje al extranjero

Los negocios que dependen del turismo para sobrevivir han sido objeto de gran preocupación en los últimos 12 meses. Lugares de interés cultural, teatros, restaurantes y bares, y museos, entre otros, han pasado apuros. Y, algunos, incluso han tenido que cerrar sus puertas definitivamente. Los que han podido mantenerse a flote anhelan el día en que regresen las multitudes. Pero, ¿volverá a ser como antes?

Según un artículo de National Geographic, los acontecimientos del año pasado han modificado nuestro sentido del miedo. El distanciamiento social significa que hemos cruzado, literalmente, las calles, para evitar estar cerca de otras personas. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿cómo volveremos a estar hombro con hombro con un extraño en un lugar lleno de gente?

Aunque el futuro de los espacios cerrados sigue siendo incierto, parece probable que, hasta que no contemos con un gran número de personas vacunadas en el mundo, tendrán que seguir vigentes medidas como: el distanciamiento social, la higienización y el uso de mascarillas.

Las vacunas se están convirtiendo en la clave para el retorno de la industria turística

Últimamente, existen muchas noticias sobre las vacunas. Así, se habla de los pasaportes de vacunación, sus ventajas e inconvenientes y los avances que se han producido en los últimos meses. Pero, la proliferación de informaciones parece estancarse debido a la incertidumbre y a la ansiedad de la gente.

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"Recientemente, hemos visto cómo se ha detenido la implantación de la vacuna en algunos países del continente europeo, como resultado de la preocupación de las autoridades sanitarias ante algunos efectos adversos de la vacuna de AstraZeneca", explica la doctora McKeown. "Es complicado porque, aunque el problema necesitaba tiempo para ser tratado de manera adecuada, significa que el progreso se ha retrasado en algunas partes de Europa".

En cuanto a los pasaportes de vacunación, estos se están convirtiendo en un ‘campo de minas’ para una sociedad que ha pasado un año distanciada de la familia y de los amigos a causa del coronavirus. La exigencia de pasaportes de vacunación para viajar y entrar en espacios públicos, elimina potencialmente la libertad de elección en dos sentidos:

  • Si no quiere vacunarse por razones de salud o personales
  • No tenerla, limita posteriormente su libertad de movimiento en comparación con quienes sí se han vacunado

Para las personas separadas por fronteras, ya que muchos países han optado por algún tipo de certificación de las vacunas, esto aumenta, especialmente, la sensación de división creada por un ‘año muy extraño’. Dejando a un lado las vacaciones, el dilema ahora es cómo las autoridades pueden justificar que se impida viajar a la gente por razones personales, laborales y de salud.

Es normal sentirse estresado

Merece la pena mencionar que estamos dando los primeros pasos hacia el final de una de las experiencias humanas más duras de la historia. Es completamente normal sentir que el mundo puede representar un concepto demasiado grande en este momento.

La vuelta a viajar significa la vuelta a las multitudes, a la interacción humana, al alojamiento y al transporte compartidos. Unas palabras que podrían hacernos estremecer de incomodidad en estos momentos. Pero, también es una vuelta a las experiencias, a las aventuras enriquecedoras, al contacto con gente desconocida y a las tierras inexploradas.

El mundo está esperando, y no va a ir a ninguna parte, a corto plazo. Tómese su tiempo, quédese en su zona de bienestar y disfrute de una aventura, cada vez.

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