En un reciente evento turístico de Macao celebrado en Londres se presentaron a los invitados los principales atractivos, la cultura, la gastronomía y las últimas novedades de la ciudad.
En Macao es posible pasar en cuestión de minutos de un templo chino centenario a una plaza portuguesa de tonos pastel. Las calles empedradas discurren junto a iglesias católicas, santuarios impregnados de incienso y edificios coloniales, mientras, justo más allá del horizonte histórico, se elevan modernos resorts y complejos de ocio. Pocos lugares reflejan el encuentro entre Oriente y Occidente como esta pequeña ciudad de la costa sur de China.
"Macao siempre ha sido un destino muy especial porque combina lo mejor del mundo oriental y del occidental", asegura Maria Helena de Senna Fernandes, directora de la Oficina de Turismo del Gobierno de Macao, durante un acto en Londres en el que se presentaban las últimas propuestas turísticas del territorio.
"Cuando los marineros portugueses salían de Portugal, pasaban por África, por India y después por el sudeste asiático, hasta establecerse finalmente en Macao", explicó. “Casi 500 años de intercambio entre portugueses y chinos dieron como resultado una gastronomía excelente y edificios muy emblemáticos".
El acto, celebrado en el hotel Royal Horseguards de Londres, mostró la vibrante cultura de la ciudad y sus novedades turísticas. Los invitados degustaron cócteles de autor y escucharon las reflexiones de artistas como Filipe Dores y Pal Lok Chok sobre la rica herencia cultural de Macao.
El creador de contenidos británico Harry Jaggard compartió también sus experiencias de primera mano viajando por la región, en un momento en que la exención de visado para los ciudadanos del Reino Unido facilita como nunca los viajes con varias etapas.
Un destino pequeño con grandes experiencias
Pese a su carácter internacional, Macao es un lugar sorprendentemente compacto. "Macao es un destino muy, muy pequeño", señaló Fernandes. "Ahora mismo contamos en total con 33 km²".
Situada en el sur de China, en el área de la Gran Bahía junto a Hong Kongy Guangdong, la ciudad es además relativamente accesible. Los viajeros que llegan al aeropuerto internacional de Hong Kong pueden cruzar el puente Hong Kong-Macao y alcanzar el destino en aproximadamente una hora.
Sin embargo, en esta reducida superficie se concentra un patrimonio excepcional. El Centro Histórico de Macao, un distrito con más de 20 edificios, plazas, iglesias y templos, figura desde 2005 en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Festivales y celebraciones durante todo el año
Para los visitantes, uno de los grandes atractivos de Macao es su intenso calendario de eventos. "Las festividades, tanto las tradicionales como las de nueva creación, desempeñan un papel muy importante", apuntó Fernandes. "Es un destino tan pequeño que necesitamos encontrar motivos para que la gente vuelva a Macao de vez en cuando".
El año arranca con las animadas celebraciones del Año Nuevo chino, cuando desfiles de dragones, espectáculos y fuegos artificiales toman las calles. Más adelante, festivales de música, citas gastronómicas y competiciones internacionales de fuegos artificiales atraen a multitudes a la ciudad. En noviembre, los aficionados al motor llegan a Macao para el legendario Gran Premio de Macao.
La ciudad acoge también festivales anuales de arte y música, como Art Macao, que se suman a una programación que se extiende a lo largo de todo el año. "Diría que es sin duda un destino para todo el año", añadió Fernandes.
De las calles históricas a los resorts modernos
Aunque el centro histórico de Macao preserva siglos de historia, el destino ha experimentado una transformación profunda en las dos últimas décadas. En 1999, cuando Macao regresó a China, la ciudad contaba con unas 9.000 habitaciones de hotel. Hoy esa cifra se sitúa en torno a las 47.000.
Nuevos distritos como Cotai, construido sobre terrenos ganados al mar entre las islas de Taipa y Coloane, se han convertido en focos de grandes resorts, espacios de ocio y atracciones. "También tenemos espectáculos permanentes como House of Dancing Water o Macao 2049, donde se puede ver a robots bailando", señaló Fernandes.
Las atracciones para familias también se han multiplicado, con parques acuáticos cubiertos y al aire libre, experiencias interactivas y complejos de entretenimiento que se suman a la creciente oferta de ocio de la ciudad.
Fernandes anima asimismo a salir de las principales zonas turísticas: "Lugares como Taipa Village y Coloane Village tienen su propia cultura y pequeños barrios donde se pueden encontrar buenas especialidades y tentempiés. También se puede descubrir una faceta más tranquila de Macao, lejos del bullicio".
La gastronomía es otro de los grandes reclamos. Como explicó Fernandes, "tenemos lo que llamamos cocina macaense, que surgió de todas las especias e ingredientes que los marineros portugueses iban recogiendo antes de llegar a Macao y que acabaron combinándose allí".
Platos tradicionales como el Pato de Cabidela (pato guisado en vino tinto) y el tacho (un contundente estofado invernal) se pueden degustar en pequeños restaurantes locales repartidos por toda la ciudad, junto a locales reconocidos por la guía Michelin y una amplia oferta de cocina internacional.
Crece el interés de los viajeros británicos
El interés por Macao parece aumentar de nuevo a medida que los viajes internacionales se recuperan tras la pandemia de la COVID-19. En declaraciones a 'Euronews Travel' durante el acto, Zhang Li, director de la Oficina Nacional de Turismo de China en Londres, afirmó que la curiosidad por China va en aumento entre los viajeros británicos.
"En los últimos años hay señales alentadoras de que cada vez más turistas británicos muestran interés por visitar China, incluida Macao", señaló. "Tras la pandemia, con la recuperación de los viajes internacionales desde el año pasado, estamos viendo de nuevo un mayor interés".
"Cada vez más turistas europeos piden experiencias de viaje más auténticas y más inmersivas en China", añadió Zhang. "Quieren ver no solo la naturaleza y los paisajes, quieren conocer mejor la cultura, la gente, el patrimonio y también el estilo de vida".
En última instancia, considera que el propio viaje desempeña un papel clave a la hora de ayudar a las personas a comprenderse. "Viajar es en realidad una de las mejores y más directas formas de que las personas comprendan la cultura de los demás. En China hay un dicho muy popular sobre los viajes: para estar verdaderamente formado no basta con leer 1.000 libros, también hay que recorrer 1.000 millas". concluyó Zhang.