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A 235 metros bajo tierra: así es como un hospital en Armenia lucha por seguir funcionando

Armenia: la clínica subterránea de sal en el centro del debate sobre medicina alternativa
Armenia: la clínica subterránea de sal en el centro del debate sobre medicina alternativa Derechos de autor  Credit: Republican Centre of Speleotherapy
Derechos de autor Credit: Republican Centre of Speleotherapy
Por Theo Farrant & AFP
Publicado Ultima actualización
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El centro, que anteriormente recibía financiación pública, afronta ahora un posible cierre después de que el Gobierno retirara su apoyo al alegar que el tratamiento carece de evidencia científica.

A gran profundidad bajo la capital de Armenia, una antigua mina de sal de la época soviética reconvertida en hospital de bienestar se ha convertido en el inesperado centro de un creciente debate sobre la medicina alternativa y la sanidad moderna.

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Los visitantes descienden 235 metros bajo tierra hasta el Centro Republicano de Espeleoterapia, en Ereván, donde el tratamiento no consiste en medicamentos, sino en respirar aire rico en minerales dentro de enormes cuevas de sal que, se cree, alivian las enfermedades respiratorias.

La espeleoterapia, del griego spḗlaion, que significa cueva, es una forma de terapia respiratoria alternativa basada en pasar largos periodos en entornos subterráneos como minas de sal.

La clínica abrió en 1987 y durante décadas funcionó como parte del sistema público de salud de Armenia. Pero en 2019 el Gobierno le retiró la financiación, al considerar que el tratamiento no cumplía las exigencias de evidencia científica previstas en las nuevas reformas de sanidad universal del país.

Desde entonces, el centro lucha por seguir abierto, mientras los pacientes continúan viajando largas distancias en busca de alivio.

Un inusual retiro médico bajo tierra

Armen Stepanyan, ingeniero mecánico de 63 años de la ciudad siberiana de Kemerovo, en Rusia, regresa a las cuevas cada año desde hace más de una década para tratar un asma grave.

"Tengo asma desde los 37 años. Hubo un momento en que empeoró mucho y nada me ayudaba. Fui a un sanatorio para recibir tratamiento, pero tampoco funcionó, así que al final vine aquí".

Describe la terapia como algo que le cambió la vida, "Para mí fue como una salvación. Desde entonces he venido a Ereván todos los años, excepto el año del coronavirus. Esta es ya la 13ª vez que vengo a estas cuevas para tratarme".

En el interior de los túneles, los pacientes descansan en hileras de camas, hacen ejercicio o se sientan juntos en sesiones de terapia de grupo, mientras los médicos controlan su respiración y la función pulmonar. El entorno subterráneo está protegido de los alérgenos, la contaminación y los cambios bruscos de temperatura.

La doctora Anush Voskanyan trabaja en la clínica desde su apertura, hace casi 40 años. "El Centro Republicano de Espeleoterapia se encuentra a 235 metros de profundidad, en el interior de las minas de sal. Nuestro hospital se fundó hace unos 40 años y yo trabajo aquí desde su creación.

"Tratamos sobre todo a pacientes con asma bronquial, enfermedades alérgicas, especialmente alergias respiratorias, y alergias cutáneas".

Sostiene que las condiciones subterráneas son la clave de los efectos del tratamiento, "El aire aquí está ionizado y la temperatura es constante todo el año, 19-20ºC, y no fluctúa continuamente. Esto se debe a la profundidad en la corteza terrestre. La radiación aquí se reduce a cero".

"No hay ondas radioeléctricas de la superficie, ni ruido, ni polvo, ni alérgenos y, gracias a todos estos factores, obtenemos el efecto terapéutico", añade.

Una vieja terapia bajo la lupa

Sus defensores sostienen que la espeleoterapia lleva mucho tiempo formando parte de las tradiciones sanitarias de Europa del Este y la antigua Unión Soviética, donde entornos naturales como los manantiales minerales y los sanatorios de montaña se utilizaban ampliamente para tratar enfermedades crónicas.

Pero sus críticos señalan que todavía no existen suficientes estudios científicos a gran escala que demuestren realmente la eficacia del tratamiento, y las autoridades sanitarias armenias sostienen que, con unos presupuestos de salud limitados, la prioridad debe ser para los tratamientos respaldados por pruebas más sólidas.

La retirada del apoyo estatal ha reducido drásticamente el número de pacientes y ha dejado en el aire el futuro del centro.

"Nuestro centro atraviesa actualmente una crisis, porque ya no recibimos financiación estatal. El centro está en riesgo y puede verse obligado a cerrar por completo. Como consecuencia, los pacientes no pueden recibir tratamiento por la falta de apoyo público. Esperamos que aparezcan inversores y que el centro pueda resurgir", afirma Voskanyan.

El Gobierno intenta ahora privatizar su participación en las instalaciones, lo que alimenta la esperanza de que inversores privados o el turismo médico puedan ayudar a mantener abierta la clínica subterránea.

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