Los peregrinos caminaron por la inmensa ciudad de tiendas cercana a La Meca, cargando las piedrecitas recogidas durante la noche en Muzdalifah, antes de lanzar siete piedras contra cada uno de los tres grandes pilares que representan al diablo.
Las imágenes procedentes de La Meca mostraban a miles de fieles dando vueltas en torno a la Kaaba, dentro de la Gran Mezquita, mientras las autoridades saudíes desplegaban amplias medidas de seguridad y de gestión de las aglomeraciones en uno de los días más concurridos de la temporada de peregrinación.
El rito conmemora la historia del profeta Ibrahim que, según la tradición islámica, resistió los intentos del diablo de impedir que obedeciera la orden de Dios de sacrificar a su hijo Ismail. Tras completar la ceremonia de lapidación, muchos peregrinos se afeitaron la cabeza, mientras que las mujeres se cortaron un pequeño mechón de pelo, lo que marca las últimas etapas del 'hajj'. Algunos peregrinos realizaron además sacrificios de animales vinculados a la festividad de 'Eid al Adha', que los musulmanes celebran en todo el mundo.