El primer partido de Irán en el Mundial de 2026 estuvo acompañado por protestas y muestras contrapuestas de apoyo en el exterior del estadio, cerca de Los Ángeles, este lunes.
Decenas de manifestantes ondearon banderas iraníes previas a la revolución, corearon lemas y reclamaron cambios políticos en Teherán, mientras los aficionados al fútbol llegaban con camisetas de Irán y los colores nacionales antes del inicio del partido contra Nueva Zelanda.
Algunos de los manifestantes sostenían que la selección iraní está estrechamente vinculada a la cúpula del país, mientras que muchos seguidores afirmaban que su prioridad era apoyar a los jugadores y no hacer política.
El sur de California alberga a la mayor comunidad iraní fuera de Irán y el partido puso de relieve las profundas divisiones que persisten en la diáspora.
La concentración tuvo lugar pocas horas después de que un juez confirmara la prohibición de la FIFA sobre la bandera prerrevolucionaria del león y el sol en el interior de los estadios del Mundial. Pese a la decisión judicial, algunas de esas banderas seguían viéndose entre los espectadores que asistieron al encuentro.