El festival de canto tirolés de Basilea se transforma en un gran escenario urbano mientras artistas y visitantes se reúnen en fuentes, iglesias y plazas públicas en plena ola de calor.
Algunos cantantes ensayan dentro del agua, mientras otros hacen cola para actuar en recintos de toda la ciudad. La música tradicional, los trajes típicos y las multitudes llenan las calles mientras las temperaturas siguen siendo muy altas.
El festival reúne a miles de competidores de canto tirolés, cuerno alpino y lanzamiento de banderas. Algunos participantes hablan de tradición y técnica, mientras otros simplemente intentan sobrellevar el calor entre actuación y actuación.
En bares y plazas surgen talleres improvisados y cantos espontáneos.