Cientos de aficionados al fútbol se reunieron en Mosul para ver el duelo entre Irak y Francia, en la primera participación del país en un Mundial de la FIFA desde 1986.
Imágenes tomadas con dron muestran banderas iraquíes llenando la zona de aficionados mientras los hinchas cantan, bailan y celebran alrededor de grandes pantallas.
Para muchos seguidores de Irak, viajar al torneo en Estados Unidos estaba fuera de su alcance por el elevado coste de los vuelos, el alojamiento y las entradas para los partidos.
En su lugar, zonas de aficionados como la de Mosul han dado a la gente la oportunidad de vivir juntos el Mundial.
La concentración refleja la ilusión que despierta el regreso de Irak al mayor escaparate del fútbol mundial.