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Brasil: Rousseff en el ojo de la tormenta

Brasil: Rousseff en el ojo de la tormenta
Derechos de autor 
Por Escarlata Sanchez con Beatriz Beiras
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Primera mujer elegida presidenta de Brasil, es su predecesor y mentor Lula quien colocaba la banda presidencial a Dilma Rousseff el primero de enero

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Primera mujer elegida presidenta de Brasil, es su predecesor y mentor Lula quien colocaba la banda presidencial a Dilma Rousseff el primero de enero de 2011. Era casi una desconocida para los brasileños, pues hasta 2010 nunca se había presentado a unas elecciones.

Hija de un emigrante búlgaro y de una brasileña, Dilma Vana Rousseff Linhares entró en política durante la dictadura, sufrió la tortura y pasó tres años en prisión. Economista, hizo carrera como funcionaria y no se afilió al PT, Partido de los trabajadores de Lula hasta 2001.

Tecnócrata prestigiosa pero con fama de antipática, Dilma se convirtió en la protegida de Lula, quien la nombró ministra de Energía de su primer gobierno en 2003, y después ministra de la Presidencia. Su rigor y desempeño le valen el sobrenombre de la “dama de hierro”, posicionándose como sucesora de Lula quien no podía volver a presentarse a la Presidencia.

Su primer mandato estuvo marcado por el declive económico de Brasil, que se había convertido en la “niña mimada” de los mercados durante los años de Lula. El crecimiento perdía impulso…

y en junio de 2013 sorprendió a Rousseff una de las mayores protestas de la historia del país. Millones de brasileños tomaron las calles para protestar por los pésimos servicios públicos, un año antes del Mundial de fútbol de Brasil.

En 2014, Dilma es reelegida por poco, a escasos tres puntos, y de nuevo gracias a la ayuda de Lula. Pero Brasil ya había entrado en ebullición y la oposición ganaba terreno.

Su segundo mandato nació herido: el escándalo de corrupción de Petrobras, que salpicó a todos los partidos, desbarató su base política.

La fractura de la sociedad se instala y más de la mitad de los brasileños pide la dimisión de Dilma, quien considera ser víctima de un “golpe de Estado” ante las tácticas desleales de su vicepresidente desde 2011, Michel Temer, el líder de un partido bisagra, el PMDB, que lo que quiere ahora es ocupar su puesto. El precio a pagar por dormir con el enemigo…

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