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Inquietud ante una nueva fiebre amarilla en Francia

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Inquietud ante una nueva fiebre amarilla en Francia

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Aquí, en Bourg-en-Bresse, no hay chalecos amarillos a la vista, pero sí las consecuencias de las violentas manifestaciones del pasado sábado. Daños materiales, bares y comercios cerrados y pérdidas palpables...

A pesar de que el Gobierno francés defiende su gestión de la crisis, aquí las caras no están para fiestas.

"Estábamos aquí durante las protestas, desgraciadamente. Para mí es un horror. No tiene nada que ver con lo que ocurrió el primer sábado. Aquellas protestas eran pacíficas y tuvimos el local abierto. No hubo ningún problema. Pero lo de hace unos días fue una situación de guerrilla increíble", asegura Piero D'Agostino, dueño del Restaurante La Trattoria.

A pesar del malestar latente, según una encuesta, siete de cada diez franceses sigue apoyando a los chalecos amarillos. Para este florista, los bloqueos de los sábados, son nefastos para su negocio.

"La Navidad y el Día de la Madre son las fechas más importantes para un florista. Y si en las navidades no se nos da bien, no sé si podremos mantener el negocio el año que viene. Así que no sé cual será la solución, pero si tenemos que cerrar esto va demasiado lejos.."

Los chalecos amarillos han llamado a una nueva movilización para el sábado 8 de diciembre.

Otra prueba de fuego para el Gobierno francés que ha prometido tolerancia cero contra los violentos.

"El presidente quería un diálogo directo con la gente y la gente le ha respondido con violencia. Esto no es posible en una democracia y por eso debemos admitir la legitimidad y la representatividad de los organismos intermediarios: sindicatos, asociaciones profesionales, ONG y los representantes electos y admitir que son socios. Hoy en día, la verticalidad del poder es uno de los problemas. Y, por supuesto, ni el presidente ni el primer ministro han respondido sobre este punto. Mientras no cambien de método, no será posible reanudar un diálogo sereno en una república como la nuestra ", señala el socialista, Jean-François Debas, alcalde de Bourg-en-Bresse.

"Aunque lo mayoría de los habitantes y de los comerciantes comprenden las exigencias de los chalecos amarillos muchos están preocupados por la viabilidad de sus negocios y la seguridad de su ciudad. El desfile de la fiesta de las luces y la marcha por el clima previstas el próximo sábado se han cancelado como medida de precaución ".

Fleur Martinsse, desde Bourg-en-Bresse, para Euronews.