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El difícil y peligroso trabajo de los forenses en Ciudad Juárez

El difícil y peligroso trabajo de los forenses en Ciudad Juárez
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En Ciudad Juárez, uno de los lugares más peligrosos del mundo, mueren asesinadas cada año cientos de personas. Muchas de las víctimas de la brutal violencia de los cárteles no pueden siquiera ser reconocidas, y son enterradas sin que se conozca ni su identidad ni la de su asesino.

Pero poco a poco eso está cambiando, gracias a la labor del equipo forense liderado por el doctor Alejandro Hernández-Cárdenas, creador de una revolucionaria técnica de rehidratación del tejido de los cadáveres, que permite identificar a la víctima y conocer las causas de su muerte. Un sistema revolucionario que Hernandez-Cárdenas define no obstante como un eslavón más de un complejo trabajo en equipo:

"Yo admiro mucho a mis compañeros de criminalista de campo y a los médicos que durante los años de más violencia tenían que hacer hasta ocho autopsias al día, una labor muy pesada y muy complicada", dice Hernández-Cárdenas, que ha participado en un sinfín de conferencias y eventos forenses para dar a conocer su trabajo pionero.

La rehidratación de los tejidos permite localizar tatuajes que no se veían a simple vista o visualizar hematomas o golpes. Es un trabajo que requiere de varias horas, pero los resultados son casi siempre muy positivos, permitiendo reconocer a la víctima y en otros muchos casos las razones exactas de su muerte y el asesino en cuestión.

Son muchas, y no solo la del doctor Hernández-Cárdenas, las medidas utilizadas por los forenses en su lucha interminable contra una violencia que amenaza también a los propios equipos de investigación. Desde 2012, los forenses que acuden al lugar de los hechos llevan sus propias armas de fuego, ya que en ocasiones son víctimas de nuevos ataques y emboscadas.

Sin duda, un trabajo de riesgo en una ciudad donde solo este año han muerto asesinadas más de 1100 personas, 14.000 en la última década.