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Las micro algas, un futuro no tan lejano para la obtención de Omega-3

Las micro algas, un futuro no tan lejano para la obtención de Omega-3
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En el laboratorio de la empresa Neoalgae, en Gijón, España, un canal de agua verdosa recorre un invernadero, como en una de esas atracciones acuáticas en las que los niños viajan en un tronco. Y aunque el agua se mueve, aquí no hay niños. Varios motores mantienen en movimiento el río artificial para facilitar la vida a las cuatro especies de micro algas que viven allí. Se trata de plantas capaces de producir Omega-3, un ácido graso utilizado como complemento dietético y también un antioxidante que tiene otros usos en la industria cosmética.

Pero antes de eso, hay que cuidar bien las micro algas. David Suárez es el mejor amigo de los seres que aquí habitan, durante su horario laboral pasa gran parte del tiempo en el invernadero, el único del norte de España: "Son mini plantas. Por lo tanto, necesitan una fuente constante de luz, ya sea natural o artificial. La temperatura también es muy importante para ellos. Utilizamos este invernadero para crear condiciones de temperatura estables para ellos; idealmente entre 15ºC y 20ºC. Y el tercer parámetro crucial es la agitación. Las micro algas deben estar en constante movimiento, para que la luz pueda ser distribuida correctamente a todas ellas y puedan realizar sus procesos metabólicos de forma eficiente".

Los científicos de este proyecto europeo de investigación utilizan una complicada tecnología llamada "supercritic fluids" para extraer tanto el Omega-3 como el antioxidante. Básicamente, utilizan CO2 para romper las membranas que protegen los compuestos dentro de las diminutas algas, todo ello sin utilizar disolventes químicos. Víctor Casado Bañares, científico del laboratorio, nos explica cómo funciona el proceso: "Inyectamos dióxido de carbono en las micro algas a temperaturas y presiones muy altas; la presión puede alcanzar hasta 300 o 400 bares. Obtenemos una solución soluble que contiene tanto el gas como los aceites de micro algas. Luego liberamos la solución a la presión atmosférica normal. El CO2 se libera en el aire o se recicla para otros procesos. Y, al ser más pesados, los aceites de micro algas permanecen en el fondo del contenedor y podemos recuperarlos".

El pescado ha sido hasta ahora la principal fuente de Omega-3. Pero su extracción se ha considerado ineficiente y poco sostenible, muchas de estas especies de pez están siendo explotadas o sobreexplotadas. Los científicos consideran que las micro algas son una alternativa realista. María Álvarez, bióloga de Neoalgae, cree que extraer este ácido de las micro algas solo tiene ventajas: "La concentración de omega-3 en las micro algas es mucho mayor que en cualquier pez. Lo que es crucial entender es que este Omega 3 de micro algas es mucho más natural. El pescado no produce naturalmente Omega3. Básicamente se acumula al alimentarse de micro algas. Así que por este proceso sólo vamos a la fuente primaria de Omega 3".

La compañía ya ha comercializado tanto suplementos dietéticos como productos cosméticos basados en Omega-3 y antioxidantes extraídos de las micro algas.

El siguiente paso, aseguran, es hacer de esta producción algo más competitivo en un mercado en constante cambio. El CEO de la empresa, Ignacio Albert, ve una gran oportunidad en este mercado: "La tecnología es actualmente cara, por lo que los productos resultantes son también más caros que otros disponibles en el mercado. Pero los precios deben moderarse cuando comencemos a ampliar la tecnología. También esperamos que la legislación europea evolucione y que haga más difícil la extracción de estos productos con disolventes químicos. En ese momento, nuestra tecnología más sostenible se generalizará y los precios de los productos disminuirán".

Los científicos consideran que la demanda global de Omega-3 ronda las 260.000 toneladas al año, un macro mercado listo para ser conquistado por esta micro alga.