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Un estadounidense dona las cartas del padre de Ana Frank

Un estadounidense dona las cartas del padre de Ana Frank
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Este miércoles Ana Frank hubiera cumplido noventa años. Pero murió con solo quince en el campo de concentración de Bergen Belsen semanas antes de su liberación. Su diario, patrimonio de la Humanidad de la Unesco, constituye uno de los testimonios más célebres y conmovedores del horror nazi.

De forma sorprendente su figura se conecta con Ryan Cooper, un veinteañero estadounidense en años setenta, que empezó a escribirse con su padre, Otto Frank.

Decenas de cartas que ahora Cooper dona al Museo del Holocausto de Washington.

"Nos conocimos en 1973, después de escribirle unos meses antes. Experimentamos muchas cosas interesantes. Por ejemplo, me dejó ver el diario original de Ana ", cuenta Cooper.

La correspondencia y los encuentros cara a cara forjaron una amistad que se prolongó hasta la muerte de Otto, en 1980.

El relato de su hija, una chica alegre que quería ser escritora, empieza precisamente el 12 de junio de 1942, en su decimotercer cumpleaños. Narra su experiencia y la de su familia judía, que junto con otra permaneció escondida en el ático de la antigua oficina de su padre en la Ámsterdam ocupado por los nazis.

El relato se interrumpe brucamente dos años después, en agosto de 1944, cuando fueron delatados y enviados al campo de concentración de Auschwitz. Solo su padre sobrevivió y publicó su diario dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

"Su objetivo era enseñar sobre el Holocausto", explica Cooper. "No tanto sobre el Holocausto como sobre la tolerancia y la Humanidad. Ponía sus esperanzas en la gente joven. Y se inspiró en las cartas que había recibido, la mayoría de jóvenes".

Estas cartas y fotos se suman ahora a las películas, libros, musicales, graffitis, y hasta aplicaciones de móvil que siguen rindiendo homenaje a Ana.