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Las corridas de toros vuelven a Baleares después de que el TC levantase su prohibición

Las corridas de toros vuelven a Baleares después de que el TC levantase su prohibición
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REUTERS/Jon Nazca
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Las corridas de toros vuelven esta noche a las islas Baleares después de un año de parón, debido a una ley de 2017 que pretendía acabar con ellas mediante la prohibición de picar, banderillear y matar a los animales en las corridas. Siguiendo el ejemplo de Cataluña, Baleares intentó terminas con este espectáculo que levanta tantas críticas entre animalistas y ciertos grupos de la sociedad civil.

Además de las islas Canarias, que no celebra espectáculos taurinos desde los años noventa, Cataluña fue la segunda región española en intentar terminar con las corridas de toros. En julio de 2010 el Parlamento de Cataluña aprobó la abolición de las corridas de toros, pero mantuvo los festejos taurinos en la calle, como "el corre bous" y el polémico toro embolao.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional (TC) decidió anular la ley catalana, pues considera que la Generalitat estaba invadiendo las competencias del Estado en materia de cultura, ya que el Gobierno declaró la fiesta de la lidia patrimonio cultural en 2013.

Por su parte, Baleares intentó esquivar al TC inventando su propia fórmula, los "toros a la balear", una especie de corridas sin crueldad, y sin sangre, por lo que desaparecían el tercio de varas, el de banderillas y, por supuesto, la muerte.

El regreso de las corridas de toros a Palma de Mallorca vuelve a abrir el debate sobre si la fiesta tiene tantos partidarios allí como para tratar de hacerla resurgir, pues hubo un tiempo en el que gozó de gran popularidad.

REUTERS/Pool

El Coliseo Balear fue una plaza importante: el "boom" turístico de los 60 y 70 en España lanzó la popularidad del toreo mallorquín, que además tenía un gran número de seguidores en la época.

Y es que hubo un año, 1967, que hubo más corridas en Palma que en Madrid: 33 festejos acogió el Coliseo palmesano frente a los 31 que hubo en Las Ventas ese mismo año, una muestra de la gran afición por la tauromaquia que había entonces en Baleares.

Pero la tradición taurina en la capital balear viene de mucho más atrás, especialmente desde la inauguración de su plaza de toros, obra del arquitecto mallorquín Gaspar Bennazar, y que este año cumple 90 años desde que acogiera su primera corrida, el 21 de julio de 1929.

En los años 80 y principios de los 90, la fiesta taurina en Palma experimentó una caída considerable. La programación taurina perdió seguidores, pues la evolución social apuntaba a un camino contrario a este tipo de espectáculos. De las 33 corridas reseñadas en 1967 se pasasen a dos o tres, en verano y en horario nocturno, y destinadas únicamente al turista que cada año abarrota las Islas en los meses estivales.

En 2018 no hubo toros en las islas, aunque en diciembre pasado el TC anuló los artículos de la ley balear que prohibían las corridas y dio la razón a los taurinos.

La reacción de los animalistas ha sido rápida y la Associació Animalista de Baleares (Assaib) ha convocado una concentración frente al Coliseo Balear, donde se va a celebrar hoy la corrida, para reclamar el fin de la tauromaquia en las islas. El grupo animalista también ha pedido a las autoridades la paralización del espectáculo, pues el recinto no cumple con la ley, ya que la plaza debía someterse a cambios estructurales.